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32. Parotiditis

SECCIÓN IV. Vacunas de la A a la Z

Actualizado en diciembre de 2014

Capítulo 32 - Parotiditis

  1. Puntos clave
  2. Introducción
  3. Epidemiología de la enfermedad
  4. Tipos de vacunas, composición y presentación (SRP)
  5. Inmunogenicidad, eficacia y efectividad
  6. Vías de administración
  7. Indicaciones y esquemas de vacunación
  8. Administración con otras vacunas y otros productos
  9. Efectos adversos
  10. Precauciones y contraindicaciones
  11. Actuación ante brotes epidémicos
  12. Bibliografía
  13. Enlaces de Interés

 

1. Puntos clave

  • La parotiditis o popularmente paperas, es una enfermedad típica de la edad escolar (5-14 años). La carga global de la enfermedad ha disminuido notablemente con la vacunación sistemática, produciéndose actualmente la mitad de los casos en adolescentes y adultos jóvenes.
  • En España, la vacuna frente a la parotiditis se administra junto a la del sarampión y rubeola en la vacuna triple vírica (SRP).
  • Las vacunas frente a la parotiditis están compuestas por diferentes cepas de virus atenuados de la parotiditis.
  • Se recomiendan dos dosis de la vacuna SRP, dado que estudios de campo han demostrado eficacias inferiores con el esquema de una sola dosis.
  • Está incluida en el calendario de vacunación sistemático del CAV-AEP para 2015. La primera dosis a los 12 meses y la segunda a los 2-3 años de edad, preferentemente a los 2 años.
  • Es una vacuna bien tolerada.
  • Está contraindicada en pacientes con inmunodepresión grave. Puede administrarse a niños alérgicos al huevo.

 

2. Introducción

La parotiditis (paperas) es una enfermedad típica de la edad escolar (5-14 años), aunque con la vacunación sistemática, al menos, la mitad de los casos se dan actualmente en adolescentes y adultos jóvenes. Aproximadamente un 15-20 % de las infecciones son asintomáticas, el 40-50 % cursan con síntomas inespecíficos de vías altas y tan solo en un 30-40 % se presenta el cuadro clínico típico de la enfermedad, que consiste en una tumefacción parotídea, inicialmente unilateral y que en un 70-90 % de las ocasiones se convierte en bilateral. Dicha tumefacción se acompaña de fiebre poco elevada que suele resolverse en 3 o 4 días, mientras que la tumefacción persiste de 7 a 10 días. Los enfermos refieren hipersensibilidad y dolor en la zona parotídea que se exacerba al masticar. La glándula parótida es palpable y se extiende por debajo y por detrás de la oreja, desplazando el lóbulo hacia arriba. Hasta en un 10 % pueden afectarse otras glándulas salivales. La manifestación extrasalival más frecuente es la meningitis aséptica (5 %). La orquitis es, sobre todo, habitual en la edad pospuberal, en la que alcanza una frecuencia superior al 25 %. La esterilidad tras una orquitis es excepcional. La infección puede afectar a otras glándulas de forma que puede existir pancreatitis, mastitis, tiroiditis o prostatitis, entre otras.

 

3. Epidemiología de la enfermedad

El único huésped conocido es el ser humano. Es una enfermedad con alta infecciosidad que se transmite por gotas grandes procedentes de la orofaringe de una persona infectada. La distribución es universal con mayor incidencia en invierno y primavera. El periodo de incubación dura 14-18 días. El periodo infeccioso va desde 3 días antes hasta 4 días después del inicio de los síntomas.

En España, la vacuna frente a la parotiditis se administra junto a sarampión y rubeola en la vacuna triple vírica (SRP). La SRP se incluyó en los calendarios en España en 1981. Desde 1985, la cobertura media nacional ha superado el 85 %, situándose por encima del 90 % desde 1998. Durante este período temporal, la incidencia de parotiditis en España ha descendido drásticamente, pasándose de tasas de 748 casos por 100 000 habitantes en 1984 a menos de 10 en años posteriores. No obstante, ha persistido la aparición de ondas de la enfermedad cada 3 a 5 años, significando que el virus causal sigue circulando en la comunidad. Los más recientes brotes epidémicos, en 2012 y 2013, se han detectado en las CC. AA. de Asturias y Madrid incidiendo sobre todo en centros escolares y empresariales. En 2013 se notificaron 13 960 casos (tasa: 30/100 000 habitantes). La mayor parte de los casos de parotiditis declarados en nuestro país corresponden a individuos de más de 15 años, no vacunados o vacunados entre 1993 y 1999 con una vacuna SRP cuyo componente antiparotiditis, la cepa Rubini, resultó escasamente inmunógeno.

En Europa, en 2012 se declararon 19 061 casos (2,91 por 100 000), siendo los países con más casos, por orden de mayor a menor importancia, España, Reino Unido, Bélgica y la República Checa.

Por otra parte, desde el año 2005 circula el genotipo G1 de forma mayoritaria, hecho que puede contribuir a explicar que exista circulación viral a pesar de las altas coberturas de vacunación.

 

4. Tipos de vacunas, composición y presentación (SRP)

Están compuestas por diferentes cepas de virus atenuados de la parotiditis. Actualmente no está comercializada en España ninguna vacuna monocomponente frente a la parotiditis. De manera sistemática se utiliza la vacuna SRP, de la que se dispone de 2 preparados ( tabla 32.1).

Tabla 32.1. Vacunas comercializadas en España.

Nombre
(Laboratorio)
Composición Presentación
(dosis)
Conservación
Priorix®
(GSK)
• Cepa Schwarz1 (sarampión): >1000 U CCID502
• Cepa Wistar RA 27/3  (rubeola)3 >1000·U CCID502
• Cepa RIT4385, derivada de la  Jeryl-Lynn (parotiditis)1 >1000 U CCID502
• Aminoácidos, lactosa, manitol, neomicina, sorbitol y agua
Liofilizada
(0,5 ml)
1 vial
10 viales
+2 a +8 °C
Preservar de la luz
No congelar
M-M-RVAXPRO®
Sanofi-Pasteur-MSD
• Cepa Enders Edmonston (sarampión)1
> 1000 U CCID502
• Cepa Wistar RA 27/3 (rubeola)3 >·1000·U CCID502
• Cepa Jeryl-Lynn (parotiditis)1 > 12 500 U CCID502
• Gelatina, neomicina, L-glutamato monosódico, medio 199, trazas de albúmina humana recombinante, sacarosa, sorbitol, fosfato de sodio, fosfato de potasio, rojo fenol, bicarbonato sódico, ácido clorhídrico, hidróxido de sodio y agua
Liofilizada
(0,5 ml)
1 vial
10 viales
+2 a +8 °C
Preservar de la luz
No congelar

(1) Producido en células de embrión de pollo.
(2) CCID50: dosis que infecta al 50 % de los cultivos celulares. También se expresa como DTIC50: dosis que infecta el 50 % de los cultivos de tejidos inoculados.
(3) Producido en células diploides humanas (MRC-5).
 

Presentación y reconstitución

Se presentan liofilizadas en vial. La composición se puede ver en la tabla 32.1.

Priorix®: La vacuna se debe reconstituir añadiendo el contenido entero del envase que contiene el diluyente al vial que contiene el polvo liofilizado. Después de añadir el diluyente al polvo liofilizado, se debe agitar bien hasta que el polvo se disuelva completamente en el diluyente. Debido a una variación menor de su pH, la vacuna reconstituida puede variar el color de naranja claro a rojo claro sin que indique deterioro en la potencia de la vacuna.

M-M-RVAXPRO®: Para la reconstitución, utilizar el disolvente suministrado, que es un líquido incoloro transparente. Antes de mezclarlo con el disolvente, el polvo es una masa cristalina compacta de color amarillo pálido. Cuando está completamente reconstituida, la vacuna es un líquido amarillo claro. Se debe extraer el volumen completo de disolvente en la jeringa que se va a utilizar para la reconstitución e inyección. Inyectar el contenido completo de la jeringa en el vial que contiene el polvo. Agitar suavemente para mezclar completamente. Extraer en la misma jeringa todo el contenido del vial de vacuna reconstituida e inyectar el volumen total.

Ambas se deben desechar al cabo de 8 horas tras la reconstitución si no han sido utilizadas, aunque se conserven entre +2 °C y +8 °C.

 

5. Inmunogenicidad, eficacia y efectividad

Todas las vacunas frente a la parotiditis, a excepción de la fabricada con la cepa Rubini, muestran tasas de seroconversión cercanas al 95 % a corto plazo tras una dosis a los 12 meses de edad. Sin embargo, en estudios de campo, se han demostrado eficacias inferiores, de alrededor del 80 %, con los esquemas de una sola dosis. Actualmente se recomiendan esquemas de dos dosis para mantener niveles de protección adecuados a largo plazo. Todas las vacunas, excepto la Rubini, son adecuadas para los programas de vacunación.

 

6. Vías de administración

Se administran por vía subcutánea, aunque también se pueden administrar por vía intramuscular. Los lugares de inyección recomendados son la región anterolateral externa del muslo en niños pequeños y la región deltoidea en niños mayores, adolescentes y adultos. En pacientes con trombocitopenia o con cualquier alteración de la coagulación esta vacuna se aplicará por vía subcutánea.

 

7. Indicaciones y esquemas de vacunación

Indicada en todos los niños a partir de los 12 meses de edad y en adolescentes y adultos sin antecedentes de vacunación completa.

Está incluida en el calendario de vacunaciones sistemáticas. Se recomiendan dos dosis de vacuna SRP, la primera a los 12 meses y la segunda a los 2-3 años de edad, preferentemente a los 2 años de edad. El intervalo mínimo entre ambas dosis es de 4 semanas.

La vacunación y la inmunoprofilaxis pasiva tras la exposición a la enfermedad no parecen proteger frente a la misma ni modificar su curso clínico, por lo que no se recomiendan. La vacunación puede valorarse en presencia de un brote epidémico, incluso en niños bien vacunados: administrar una dosis adicional no representa ningún riesgo y quizás contribuya a su control.

 

8. Administración con otras vacunas y otros productos

La vacuna SRP se puede administrar simultáneamente, en general, con el resto de las vacunas preventivas, aunque con distintas jeringuillas y en lugares separados. Una excepción es su coadministración con la vacuna de la fiebre amarilla, que condiciona una moderada interferencia negativa en la respuesta inmune a los componentes parotiditis, rubeola y la propia fiebre amarilla, por lo que no debe indicarse. Cuando se administra con las restantes vacunas parenterales de microorganismos atenuados, se deben dar al mismo tiempo o con un intervalo mínimo de 4 semanas. Este intervalo se respetará también cuando proceda administrar la vacuna de la fiebre amarilla, que no podrá aplicarse simultáneamente con la SRP.

Posibles interferencias con otros fármacos o productos biológicos

  • La administración reciente de inmunoglobulinas o hemoderivados interfiere con la respuesta serológica a la vacuna durante un tiempo variable que depende del producto y la dosis administrada (ver el capítulo 2 y 43). Si el niño es vacunado durante ese periodo, se le debe revacunar una vez transcurrido el intervalo adecuado, a menos que se compruebe que hubo una adecuada seroconversión.
  • La vacuna frente al sarampión, componente de la SRP. puede ocasionar una falta de respuesta transitoria a la tuberculina y dificultar el diagnóstico durante 4-6 semanas. Es posible que incida del mismo modo sobre los resultados de los test diagnósticos in vitro de la tuberculosis (IGRA: Interferon-gamma Release Assays). Por consiguiente, en caso de tener que practicar estas pruebas, deberán hacerse el mismo día de la vacunación o al cabo de 4-6 semanas como mínimo.

 

9. Efectos adversos

  • Reacciones locales (dolor, eritema, tumefacción, adenopatía): infrecuentes.
  • Fiebre, que puede ser superior a 39,5 °C, al cabo de 5-12 días de la vacunación en el 5-15 % de niños vacunados; dura uno o dos días (máximo cinco) y puede aparecer asociado un exantema morbiliforme y/o una tumefacción parotídea (enfermedades atenuadas).
  • Encefalitis o encefalopatía en menos de 1 por cada millón de dosis, atribuible al componente antisarampión. Dado que la incidencia tras la vacunación frente al sarampión es inferior a la incidencia global de encefalitis de causa desconocida, probablemente la mayoría de casos de alteración neurológica grave comunicadas simplemente son coincidentes en el tiempo con la inmunización, pero no son causadas por ésta. Asimismo, probablemente no hay ningún riesgo de panencefalitis esclerosante subaguda.
  • Trombocitopenia transitoria.
  • Reacciones alérgicas a alguno de los componentes de la vacuna. Son muy infrecuentes y aunque generalmente se han relacionado con antígenos del huevo, suelen deberse a alguna de las otras sustancias presentes en la vacuna (antibióticos, gelatina usada como estabilizador; en España la contiene solo MMRVaxpro®).
  • Convulsiones, habitualmente de tipo febril simple, en pocos casos.
  • Enfermedad producida por el virus vacunal del sarampión en pacientes inmunodeprimidos, potencialmente grave e incluso mortal.
  • La aparición de meningitis aséptica se relaciona con la vacunación con la cepa Urabe de la parotiditis y es excepcional tras la vacunación con las cepas Jeryl-Lynn y RIT 4385.

 

10. Precauciones y contraindicaciones

  • Enfermedad febril aguda: debe demorarse la vacunación hasta la resolución del proceso agudo. Las infecciones de vías respiratorias altas sin fiebre o con febrícula no constituyen contraindicaciones a la vacunación.
  • Embarazo: las vacunas de virus vivos atenuados, sobre todo la de la rubeola, comportan el riesgo teórico, no confirmado en la práctica, de provocar malformaciones fetales si se administran durante el embarazo, por lo que no debe administrarse la SRP a mujeres embarazadas. Por el mismo motivo, las mujeres en edad fértil deben evitar un embarazo hasta 1 mes tras su recepción (lo que ya viene reflejado en las fichas técnicas).
  • Alergias: los niños con alergia al huevo de naturaleza no anafiláctica no tienen ningún riesgo especial de desarrollar manifestaciones de hipersensibilidad, y la mayoría de niños con antecedentes de anafilaxia al huevo no presentan efectos adversos a la vacuna por lo que esta debe ser administrada en los centros de atención primaria. La mayor parte de episodios de anafilaxia consecuentes a la vacuna SRP son debidos a la gelatina hidrolizada que contienen (solo M-M-RVAXPRO®, en España) y no a las proteínas del huevo. No es necesario efectuar test cutáneos previos, los cuales, por otra parte, no predicen qué niños desarrollarían una reacción de hipersensibilidad inmediata.
    Las personas con antecedentes de anafilaxia a una dosis previa de vacuna SRP o a la neomicina (administrada de forma tópica o sistémica) o a la gelatina no deben recibir la vacuna como es norma general para todas las vacunas.
  • Alteraciones inmunitarias: la vacuna SRP está contraindicada en personas con inmunodeficiencias congénitas o adquiridas significativas. Los niños con inmunosupresión farmacológica, en general, pueden recibirla a partir de los 3 meses de haber finalizado la terapia y de hallarse en remisión el proceso que la motivó. En los pacientes tratados con dosis altas de corticoesteroides durante 2 o más semanas, pero que no tienen un compromiso inmunitario de base, el intervalo mínimo recomendado es de 1-3 meses. Los niños con infección por el VIH pueden y deben recibir la vacuna, tanto si están asintomáticos como si tienen síntomas, a menos que tengan inmunodeficiencia grave. Los pacientes con cifras de linfocitos T CD4 superiores al 15 % no presentan complicaciones al recibir la vacuna triple vírica y pueden recibirla, aunque las respuestas inmunes a la misma pueden ser deficientes, por lo que conviene administrar las 2 dosis lo antes posible (por ejemplo, a los 12 meses y a los 13-15 meses).
  • Trombocitopenia: se recomienda no revacunar a los niños que desarrollan un episodio de púrpura trombocitopénica en las 6-8 semanas siguientes a la primera dosis de vacunas que contengan la del sarampión, a no ser que, una vez comprobada la no seroconversión, se considere que el beneficio de la vacunación supera al riesgo de que desarrolle de nuevo una trombocitopenia. Los pacientes con antecedentes de trombocitopenia no relacionada con la vacuna tienen un ligero aumento de posibilidades de padecer una trombocitopenia tras la vacuna, pero las ventajas de la inmunización superan a los riesgos. El riesgo de trombocitopenia tras la 2.ª dosis es inferior al que comporta la 1.ª y nunca se han comunicado casos de muerte por esta causa asociados a la vacunación con SRP en niños sanos.
  • Intolerancia congénita a la fructosa: contraindica la vacuna SRP por el contenido en sorbitol de las presentaciones comercializadas.

 

11. Actuación ante brotes epidémicos

  • Ante un brote de parotiditis en poblaciones bien vacunadas puede considerarse, de acuerdo con las autoridades locales de salud pública, la administración de una 3.ª dosis de SRP, estrategia que algunos estudios consideran útil para su control. La vacunación y la inmunoprofilaxis pasiva tras una exposición a la parotiditis probablemente no prevengan la enfermedad, ni modifiquen su curso clínico y por lo general no se recomiendan, pero se podría valorar en brotes epidémicos, ya que en todo caso poner una dosis adicional no constituye ningún riesgo relevante.
  • Los lactantes de 6 a 11 meses de edad que vayan a emprender un viaje internacional deben recibir una dosis de SRP, reiniciando la vacunación a partir de los 12 meses, tras un intervalo mínimo de 1 mes.
  • Debe aprovecharse cualquier coyuntura epidemiológica que implique al sarampión, a la rubeola o a la parotiditis para revisar el cumplimiento de la vacunación con SRP de los niños mayores de 2-3 años, actualizándola en caso necesario.

 

12. Bibliografía

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  2. Centro Nacional de Epidemiología. Enfermedades de declaración obligatoria. Disponible en: http://www.isciii.es/ISCIII/es/contenidos/fd-servicios-cientifico-tecnic...
  3. Dayan GH, Rubin S. Mumps outbreaks in vaccinated populations: are available mumps vaccines effective enough to prevent outbreaks? Clin Infect Dis 2008;47:1458-67.
  4. Domínguez A, Barrabeig I, Casanovas JM, Costa J, García JJ, Sala MR, et al. Guia per a l’eliminació de la parotiditis a Catalunya. Bases científiques i programa (Quaderns de Salut pública; 20). Barcelona: Departament de Salut; 2006.
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