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27. Haemophilus influenzae tipo b

SECCIÓN IV. Vacunas de la A a la Z

Actualizado en septiembre de 2015

Capítulo 27 - Haemophilus influenzae tipo b

 

  1. Puntos clave
  2. Introducción
  3. Epidemiología de la enfermedad
  4. Tipos de vacunas, composición y presentación
  5. Inmunogenicidad, eficacia y efectividad
  6. Vías de administración
  7. Indicaciones y esquemas de vacunación
  8. Administración con otras vacunas y otros productos
  9. Efectos adversos
  10. Precauciones y contraindicaciones
  11. Quimioprofilaxis posexposición
  12. Observaciones
  13. Bibliografía
  14. Enlaces de interés
  15. Tablas incluidas en el capítulo

Tabla 27.1. Vacunas conjugadas frente al Hib disponibles en España


 

 

 

1. Puntos clave

  • Los principales cuadros clínicos de la enfermedad por Haemophilus influenzae tipo b (Hib) incluyen meningitis, epiglotitis, neumonía (con afectación pleural en el 50 % de los casos), infección osteoarticular y celulitis bacteriémica. Se producen generalmente en niños menores de 5 años.
  • Las vacunas disponibles frente al Hib están compuestas del polisacárido capsular purificado polirribosilribitol fosfato (PRP) conjugado a un transportador proteínico para producir una respuesta inmunológica timodependiente.
  • Las vacunas conjugadas son altamente efectivas frente al Hib. Producen efecto rebaño porque disminuyen las tasas de colonización nasofaríngea por Hib.
  • La vacunación frente al Hib está recomendada de forma sistemática en los niños entre 2 y 59 meses de edad y se recomienda su administración a niños mayores de 59 meses con riesgo incrementado de enfermedad invasiva por Hib.
  • Se administra en la serie primaria formando parte de las vacunas combinadas a los 2, 4 y 6 meses, con una dosis de refuerzo en el segundo año de vida.
  • Los niños menores de 24 meses que hayan padecido una enfermedad invasiva por Hib pueden no quedar suficientemente protegidos, por lo que deben vacunarse a pesar de este antecedente.
  • Los fracasos vacunales han de ser investigados. Se recomienda confirmación del tipo capsular por técnicas de biología molecular en un centro especializado y estudio inmunitario del paciente.

2. Introducción

El Haemophilus influenzae (Hi) es un cocobacilo gramnegativo que puede producir enfermedades mucosales e invasoras. En función de las características antigénicas de su cápsula polisacarídica se describen 6 tipos capsulares (a-f). Existen, además, cepas no capsuladas a las que se denominan no tipables, las cuales predominan en la colonización y en la enfermedad localizada respiratoria. De todos los tipos capsulares, el Haemophilus influenzae tipo b (Hib) causaba la mayoría de las infecciones invasoras debidas al género Hi antes de extenderse la vacunación, afectando principalmente a los niños menores de 5 años, e incluían meningitis, neumonía, epiglotitis, infección osteoarticular y celulitis bacteriémica.

3. Epidemiología de la enfermedad

El Hib fue la causa principal de las meningitis bacterianas en EE. UU. y otros países del centro y norte de Europa durante la época prevacunal, al contrario del Reino Unido y de España, donde era más frecuente la meningitis meningocócica en este periodo de tiempo. EE. UU. llegó a tener un pico de incidencia de enfermedad invasora de 275 por 100 000 niños entre los 6 a 11 meses de edad, de los que aproximadamente las dos terceras partes de los casos correspondían a meningitis. La Organización Mundial de la Salud calcula que el Hib causa 3 millones de episodios de enfermedad grave y 400 000 muertes al año en todo el mundo. En España, las tasas de incidencia de enfermedad invasora comunicadas tuvieron un rango de entre 8,4 y 26 por 100 000 niños menores de 5 años.

La meningitis por Hib se asocia con tasas de mortalidad de aproximadamente un 5 % y con secuelas neurosensoriales en una parte importante de los que sobreviven. Hib era también responsable del 95 % de los casos de epiglotitis, antes de la introducción de la vacuna.

La medida más eficaz de prevención es la vacunación. Las dos primeras vacunas conjugadas frente a Hib se autorizaron en España en el año 1993. El Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud aprobó la introducción de estas vacunas en el calendario de vacunación en diciembre de 1997. Se administra en una pauta de primovacunación de tres dosis, a los 2, 4 y 6 meses y una dosis de refuerzo a los 15-18 meses. Desde el año 2001 las coberturas de primovacunación y de refuerzo superan, a nivel nacional, el 95% y el 94%, respectivamente. A partir de entonces la incidencia de enfermedad invasora ha descendido en los menores de 5 años más de un 95 % respecto a su incidencia en la etapa prevacunal (ver figura 27.1).

La edad menor de 5 años y los trastornos inmunitarios son los principales factores de riesgo para la enfermedad invasora por Hib. Los niños menores de 2 años de edad no producen una respuesta de anticuerpos adecuada frente al polisacárido capsular en la colonización y en la enfermedad invasora y es a partir de los 5 años cuando se adquiere inmunidad específica natural protectora, como resultado de la colonización por Hib y otras especies que producen inmunidad cruzada.

Figura 27.1. Incidencia anual estimada (por 100 000 habitantes) de enfermedad invasiva por Haemophilus influenzae tipo b en niños menores de 5 años - Estados Unidos, 1980-2012.

Tomado de CDC. MMWR http://www.cdc.gov/mmwr/preview/mmwrhtml/rr6301a1.htm#Fig1 (cita 3).

4. Tipos de vacunas, composición y presentación

Las vacunas de 1.ª generación frente al Hib estaban compuestas por el polisacárido capsular purificado polirribosilribitol fosfato (PRP), con el inconveniente de su escasa inmunogenicidad en niños menores de 18 meses. Posteriormente se comercializaron vacunas conjugadas a transportadores proteínicos que, al inducir una respuesta inmunológica timodependiente, resultan inmunógenas en lactantes pequeños, inducen memoria e inmunidad de rebaño por disminuir la circulación del agente en la población.

En España las vacunas actualmente disponibles frente al Hib están conjugadas a toxoide tetánico (PRP-T), tanto la monocomponente Hiberix® (GSK), como las que forman parte de las vacunas combinadas pentavalentes Infanrix-IPV+Hib® (GSK) o Pentavac® (SP MSD) o hexavalentes Infanrix Hexa® (GSK) y Hexyon® (SP MSD). En la tabla 27.1 se detalla la composición de estas vacunas.

Tabla 27.1. Vacunas conjugadas frente al Hib disponibles en España.

Nombre comercial
(Laboratorio)
Tipo de vacuna Composición*
Hiberix® (PRP-T)
(GlaxoSmithKline)
Monocomponente
Conjugada con toxoide tetánico
- PRP: 10 µg
- Toxoide tetánico: 25 µg
- Lactosa: 10 mg
Infanrix IPV+Hib®
(GlaxoSmithKline)
Combinada pentavalente (DTPa-VPI-Hib)
Conjugada con toxoide tetánico
- PRP: 10 µg
- Toxoide tetánico: 30 µg
- Lactosa
Pentavac®
(Sanofi Pasteur MSD)
Combinada pentavalente (DTPa-VPI-Hib)
Conjugada con toxoide tetánico
- PRP: 10 µg
- Toxoide tetánico: 30 µg
- Trometamol
- Sacarosa
Hexyon®
(Sanofi Pasteur MSD)
Combinada hexavalente (DTPa-VPI-Hib-HB)
Conjugada con toxoide tetánico
- PRP: 12 µg
- Toxoide tetánico: 22-36 µg
- Trometamol
- Sacarosa
Infanrix Hexa®
(GlaxoSmithKline)
Combinada hexavalente (DTPa-VPI-Hib-HB)
Conjugada con toxoide tetánico
- PRP: 10 µg
- Toxoide tetánico: 25 µg
- Lactosa

* En las vacunas combinadas únicamente se incluye la composición antigénica del componente frente a Hib (polvo liofilizado) y excipientes acompañantes. La composición de los restantes componentes antigénicos y excipientes acompañantes en la jeringa precargada se detallan en otros capítulos de este manual.

Presentación y reconstitución

Hiberix® se presenta como un liofilizado en un vial de vidrio y un disolvente en jeringa precargada (0,5 ml). Las vacunas combinadas Infanrix IPV+Hib®, Pentavac® e Infanrix Hexa® se presentan como un vial de polvo o pastilla de un liofilizado, que incluye el PRP-T, más una jeringa precargada de suspensión blanquecina y turbia inyectable (0,5 ml) con el resto de los componentes vacunales de cada preparado para reconstitución. La vacuna combinada Hexyon® se presenta como una suspensión inyectable precargada, sin necesidad de reconstitución.

Los preparados que requieren reconstitución, esta debe realizarse añadiendo todo el contenido de la jeringa precargada al vial que incluye el polvo o pastilla liofilizada, agitando posteriormente hasta formar una suspensión homogénea, que debe administrarse inmediatamente por vía intramuscular.

Todas las vacunas mencionadas deben conservarse en nevera entre +2 ºC y +8 ºC y no deben congelarse.

5. Inmunogenicidad, eficacia y efectividad

Los distintos estudios realizados se ha observado que la vacunación de niños a partir de los 2 meses de edad genera títulos de anticuerpos protectores frente al Hib a corto plazo (anti PRP >0,15 μg/ml) y a largo plazo (anti-PRP >1 μg/ml) en más del 95 % y del 90 % de los vacunados, respectivamente. También se ha observado una buena respuesta inmunológica en pacientes con riesgo elevado de infección invasora por Hib, como en los casos de asplenia, drepanocitosis, leucemia, trasplante de progenitores hematopoyéticos e infección por VIH, aunque, en este último caso, dependiendo del estadio y del grado de inmunosupresión que presenten.

Las vacunas conjugadas frente al Hib han sido también muy efectivas y han disminuido de forma muy importante (>95 %) la incidencia de la enfermedad invasora por Hib entre los niños vacunados, habiéndose ampliado además el impacto vacunal a nivel poblacional, por el efecto de inmunidad de grupo, al disminuir la circulación del Hib en la población.

La vacuna conjugada frente al Hib no protege frente a cepas de H. influenzae distintas a las del serotipo b, tanto capsuladas como no tipables.

6. Vías de administración

Se debe administrar por vía intramuscular. En niños con alteraciones de la coagulación puede emplearse la vía subcutánea.

7. Indicaciones y esquemas de vacunación

La vacunación frente al Hib está recomendada de forma sistemática en todos los niños entre 2 y 59 meses. Se encuentra incluida en todos los calendarios de vacunación de las comunidades y ciudades autónomas españolas y se administra en la serie primaria formando parte de las vacunas combinadas a los 2, 4 y 6 meses, con una dosis de refuerzo en el 2.º año de vida, generalmente entre los 15 y 18 meses. En los de 7 a 11 meses no vacunados antes se recomiendan 2 dosis, con un intervalo de 4-8 semanas y una dosis de refuerzo también entre los 15 y 18 meses de edad. En los de 12-14 meses la pauta recomendada es de 2 dosis con un intervalo de 2 meses, y en los de 15 a 59 meses una sola dosis es suficiente.

La edad mínima de administración de la 1.ª dosis son las 6 semanas de vida. Si se administra en edades más precoces se puede producir tolerancia inmunológica a dosis posteriores. El intervalo mínimo recomendado entre las dosis de la serie primaria es de 4 semanas y la dosis de refuerzo debe estar separada, al menos, 8 semanas de la última dosis de la serie primaria.

Los niños mayores de 59 meses no vacunados previamente y que presentan factores de riesgo para enfermedad invasora por Hib, como asplenia anatómica o funcional o inmunodeficiencia, entre otros, deberían recibir, al menos, una dosis de vacuna conjugada frente al Hib. En caso de esplenectomía programada se recomienda administrar la vacuna, al menos, 2 semanas antes de la intervención. En receptores de trasplante de células madres hematopoyéticas, la vacuna debería ser administrada a partir de los 3-6 meses del trasplante, aplicando 3 o 4 dosis, con un intervalo entre ellas de, al menos, 2 meses.

Los niños menores de 24 meses que hayan padecido una enfermedad invasora por Hib siguen siendo susceptibles a la infección y deben vacunarse tan pronto como sea posible en la fase de convalecencia (al menos, pasado un mes de la enfermedad), completando el calendario correspondiente a su edad.

8. Administración con otras vacunas y otros productos

La vacuna conjugada frente al Hib puede administrarse el mismo día, aunque en diferente lugar anatómico, que cualquier otra vacuna pediátrica, incluyendo las vacunas conjugadas antineumocócicas y antimeningocócicas. A este respecto, recientemente se ha autorizado (aunque no comercializado) en España una vacuna combinada que asocia las vacunas conjugadas frente al Hib y meningococo C (Menitorix® - GSK).

No hay interferencias con la administración de inmunoglobulinas o sangre. No debe administrarse paracetamol de forma profiláctica para posibles efectos adversos posvacunales, ya que podría disminuir la inmunogenicidad de la vacuna.

9. Efectos adversos

Las reacciones adversas son poco comunes. Se producen reacciones locales en forma de dolor, enrojecimiento o tumefacción en el 5-30 % de los casos, que tienden a resolverse en 12-24 horas y suelen disminuir su frecuencia con las dosis posteriores. Las reacciones sistémicas como fiebre o irritabilidad son infrecuentes.

10. Precauciones y contraindicaciones

Las precauciones y contraindicaciones de las vacunas conjugadas frente a Hib son las generales de las vacunas inactivadas. Están contraindicadas si hubo reacción anafiláctica a una dosis previa de la vacuna o frente a alguno de sus componentes. No ha de administrarse fuera de los rangos de edades establecidos y debe demorarse en caso de enfermedad aguda moderada o grave.

11. Quimioprofilaxis posexposición

La tasa de incidencia de enfermedad invasora por Haemophilus influenzae tipo b ha descendido de forma muy importante en España y en los países que han incluido la vacunación sistemática frente a Hib, incluyendo a niños y adultos no vacunados, como consecuencia de la inmunidad de grupo.

La probabilidad de infección secundaria por Hib se reduce a medida que aumenta la edad del niño:

  • En menores de 1 año oscila entre 6-7,9 %.
  • En niños de 1-2 años es del 4,9 %.
  • En niños de 4 años, la probabilidad se sitúa entre 1,9-2,1 %.
  • En niños de 4-6 años se reduce a menos del 0,5 %.

Aunque la enfermedad por Hib como consecuencia de la aparición de casos secundarios es baja (2 %), en niños con edades inferiores a 4 años se multiplica de forma importante el riesgo de desarrollar esta patología tras un contacto domiciliario fundamentalmente.

INDICACIONES DE QUIMIOPROFILAXIS

Si bien en la actualidad la necesidad de la quimioprofilaxis frente a Hib ha descendido mucho, las indicaciones respecto a los contactos domiciliarios, asistencia a colegios y guarderías y en circunstancias específicas son las siguientes:

1.    Contactos domiciliarios.

  • Se considera contacto domiciliario a toda persona conviviente con el caso índice.
  • La quimiprofilaxis está indicada en todos los convivientes (niños y adultos) si uno de ellos es un niño menor de 4 años y no está vacunado o lo está de forma incompleta, o bien si hay un menor de 12 meses que no haya recibido las 3 dosis de la inmunización primaria.
  • La quimiprofilaxis debe ser administrada a todas las personas que residan en el domicilio familiar (niños y adultos), si uno de los convivientes es un inmunodeprimido menor de 18 años, independientemente de su estado vacunal.

2.    Guarderías y colegios.

  • Cuando haya 2 o más casos de enfermedad invasiva por Hib en el curso de 60 días, deben recibir quimioprofilaxis todos los contactos de la misma clase, incluyendo el personal del centro y, por supuesto, los contactos domiciliarios. Cuando haya un solo caso se puede administrar quimioprofilaxis a los niños menores de 2 años que hayan estado en contacto con el caso índice durante 25 o más horas por semana, aunque algunos autores no la recomiendan si solo hay un único caso.
  • Es muy importante tener en cuenta que el éxito de la quimioprofilaxis en guarderías y colegios va a depender de la precocidad de su administración rigurosa a los compañeros del niño enfermo y al personal del centro.

3.    Caso índice.

  • El niño hospitalizado por enfermedad invasiva por Hib deberá recibir quimioprofilaxis si es menor de 2 años o convive con un contacto susceptible y no ha sido tratado con cefotaxima o ceftriaxona, ya que el tratamiento de la infección sistémica con otros antibióticos no siempre evita continuar como portador nasofaríngeo. La quimioprofilaxis se iniciará preferiblemente durante su ingreso hospitalario.

4.    Otras recomendaciones.

  • Aquellos lactantes menores de 12 meses que hayan completado la primovacunación frente a enfermedad invasiva por Hib (3 dosis), pueden incorporarse a la guardería.
  • Solo deberá autorizarse la entrada en la guardería, durante las 8 semanas siguientes a la aparición del caso índice, a los niños correctamente vacunados de acuerdo con su edad.

FÁRMACOS Y PAUTAS DE ADMINISTRACIÓN

La rifampicina continúa siendo el antibiótico de elección en la quimioprofilaxis frente al Hib: erradica la bacteria de nasofaringe en el 95 % de los portadores y disminuye el riesgo de infección secundaria en contactos domiciliarios y en colegios y guarderías, porque alcanza niveles bactericidas a nivel intracelular y en la secreciones respiratorias.

Pautas de administración:

  • Lactantes menores de 1 mes: 10 mg/kg, una vez al día, durante 4 días.
  • Lactantes mayores de 1 mes y niños: 20 mg/kg, una vez al día, durante 4 días (dosis máxima: 600 mg).
  • Adultos: 600 mg, una vez al día, durante 4 días.
  • Cuando no se tolere la rifampicina o no sea probable el cumplimiento del tratamiento durante los 4 días o durante el embarazo, se puede administrar ceftriaxona (menores de 12 años: 125 mg; mayores de 12 años y adultos: 250 mg), en dosis única, intramuscular.

Conviene indicar a quienes reciben quimioprofilaxis con rifampicina que la orina y las secreciones corporales pueden teñirse de color rojo-anaranjado y que puede colorear, de forma permanente, las lentes de contacto.

12. Observaciones

Los fracasos vacunales son raros y deben ser investigados. Se considera fracaso vacunal cuando ocurre una enfermedad invasora por Hib, con cualquier intervalo temporal, en niños que han recibido 3 dosis en el primer año o una semana después de haber recibido 2 dosis en el primer año o 2 semanas después de haber recibido una dosis en el primer año.

En caso de infección invasora en un niño correctamente vacunado, se debe investigar la posibilidad de fracaso vacunal o de infección invasora por Hib de serotipo no b. Si se confirma el aislamiento del Hib, el niño debe ser estudiado para descartar deficiencia inmunológica. Existen, además, otros factores de base genética que parecen aumentar el riesgo de fracaso vacunal, en relación con polimorfismos en genes implicados en la respuesta inmunológica. Se estima que más de la mitad de los niños con fracaso vacunal tienen títulos anti PRP <1 μg/ml, que indica la falta de protección a largo plazo. Por ello, algunos autores plantean la posibilidad de administrar una dosis adicional de vacuna frente al Hib.

13. Bibliografía

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14. Enlaces de interés

 

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