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Lactancia materna y vacunas

02 octubre 2018
Fuente: 
CAV-AEP

La Semana Mundial de la Lactancia Materna se celebra oficialmente la primera semana de cada mes de agosto, pero en algunos países europeos, al coincidir con el periodo vacacional, se traslada a la primera semana de octubre.

Los beneficios de la lactancia materna para el bebé y la madre están fuera de toda duda. La lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses y complementada con otros alimentos hasta los 2 años son objetivos de salud primordiales compartidos por todos los profesionales sanitarios.

La vacunación de la madre y del bebé, mientras que este recibe lactancia materna, a veces da lugar a dudas, por lo que es necesario reforzar la idea de que ninguna vacuna (ni de la madre ni del bebé) está contraindicada durante la lactancia materna (con alguna matización para el caso de alguna de las usadas ante viajes internacionales). Además, en mujeres que necesitan recibir ciertas vacunas, como la triple vírica (sarampión, rubeola y parotiditis) y la de la varicela, que se han pospuesto por la gestación, las primeras semanas tras el parto son el mejor momento para administrarlas.

Cuando una mujer que está amamantando recibe una vacuna, ¿qué cambios sufre su leche?

  • Cuando se recibe la vacuna triple vírica o la de la varicela, los virus vacunales se replican en la madre, pero no se ha comprobado nunca que su leche contenga dichos virus, con excepción del de la rubeola, pero en este caso tampoco se ha observado que sea capaz de provocar enfermedad en el lactante.
  • Los antígenos vacunales no llegan como tales a la leche, pues son modificados por el sistema inmunológico nada más entrar en el cuerpo materno, aunque si lo hicieran, tampoco representarían un riesgo para el amamantado. De los demás componentes de cada vacuna tampoco hay constancia de que lleguen a la leche materna o que ello suponga riesgo alguno para el bebé.
  • Los anticuerpos que fabrica la madre en respuesta a su vacunación, sí pueden aparecer en la leche, pero este producto natural de origen materno, que podría constituir una protección adicional aunque no significativa para el lactante, no interfiere en la respuesta del propio bebé a sus vacunas.

Vacunas para la madre que está amamantando

Todas las vacunas indicadas en una mujer, por razón de su edad u otras circunstancias individuales, incluidas las vacunas de virus vivos, pueden administrarse (y no deben demorarse por esta razón) mientras mantiene la lactancia.

  • Una precaución a tomar es con la vacuna de la varicela, en los raros casos en los que la madre, tras la vacunación, presenta un exantema vacunal en una zona limitada alrededor del lugar de la inyección. En estos casos, para evitar el riesgo de transmisión al lactante, basta con cubrir la zona de la erupción con un apósito o con ropa para evitar el contacto directo con el bebé.
  • La única vacuna contraindicada de modo general en las mujeres que amamantan es la de la fiebre amarilla, pues sí se ha comprobado que el virus que contiene se transmite a través de la leche. Esta es una vacuna de virus vivos necesaria en las regiones del mundo donde dicha enfermedad está presente. No obstante, cuando el viaje de la madre a una zona endémica no pueda ser evitado o pospuesto, la vacunación puede llevarse a cabo, ya que los riesgos para el bebé al exponerse al virus vacunal son claramente menores que el de la propia madre al exponerse al virus salvaje de la fiebre amarilla. Otra opción, en particular si el amamantado tiene menos de 9 meses de edad, es desechar la leche propia durante los 14 días que siguen a la vacunación, que es lo que dura la eliminación viral láctea.

Vacunas para el lactante alimentado con lactancia materna

La lactancia materna no es un sustituto de la vacunación del lactante. Ambas, lactancia materna y vacunas, se complementan y son necesarias.

Ninguna vacunación del bebé está contraindicada ni debe demorarse por el hecho de que esté siendo alimentado con lactancia materna. Tampoco en el caso de la vacunación frente al rotavirus, en el que la vía de administración es la oral.

El amamantamiento durante el propio acto vacunal sirve para reducir el dolor y el estrés del bebé al recibir las inyecciones (“tetanalgesia”). Por tanto, dar el pecho desde poco antes y a la vez que se reciben las inyecciones vacunales es una buena idea.

Claves de la lactancia materna y las vacunas 

Lactancia materna y vacunaciones no se interfieren mutuamente, son igualmente necesarias:

  • No es necesario suspender o interrumpir la lactancia materna por ninguna vacuna del calendario vacunal de la madre o de su bebé.
  • No es necesario demorar ninguna vacunación de la madre o de su bebé por el hecho de que este esté recibiendo lactancia materna.

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