Go to: Contenido » | Main menu » | Information menu »


1. Generalidades de las vacunas

SECCIÓN I. Aspectos generales de la vacunación

Actualizado en noviembre de 2016

Capítulo 1 - Generalidades de las vacunas

  1. Puntos clave
  2. Introducción
  3. Conceptos básicos
  4. Beneficios de la vacunación
  5. Tipos de vacunas
  6. Componentes de las vacunas
  7. Vacunas combinadas
  8. Intercambiabilidad de las vacunas
  9. Bibliografía
  10. Enlaces de interés
  11. Tablas incluidas en el capítulo:

Tabla 1.1. Clasificación de las vacunas


1. Puntos clave

  • Las vacunas representan un hito fundamental en la prevención de las enfermedades infectocontagiosas, con repercusión excepcional en la salud mundial. Su futuro es incuestionable.
  • La administración de las vacunas debe seguir, rigurosamente, las recomendaciones establecidas en las fichas técnicas
  • En una comunidad con un elevado número de sujetos protegidos por vacunación, el efecto protector puede extenderse a personas no vacunadas, originando inmunidad de grupo o de rebaño.
  • Las vacunas se clasifican según su componente antigénico, en víricas y bacterianas, y éstas, a su vez, en vivas o atenuadas e inactivadas (muertas o inactivadas de gérmenes enteros, de toxoides bacterianos y de subunidades o fracciones del microorganismo).
  • En cuanto al número de antígenos que incluyen, se clasifican en vacunas con un solo antígeno (monocomponentes) y combinadas de varios antígenos que se administran en la misma inyección. También hay vacunas monovalentes y polivalentes según contengan una o varias cepas del mismo germen.
  • Las vacunas parenterales atenuadas, si no se administran simultáneamente en el mismo acto vacunal, requieren un intervalo mínimo de 4 semanas entre ellas, para que no se interfiera la replicación de los gérmenes vacunales.
  • Los nuevos adyuvantes posibilitan fabricar más dosis de vacunas (hasta cuatro veces más), abaratan el coste, permiten una mejor respuesta a las necesidades de las regiones en vías de desarrollo y asimismo en situaciones de emergencia.
  • La profilaxis con antitérmicos-antiinflamatorios no ha demostrado que prevenga las convulsiones febriles y no están resueltas las dudas respecto a su posible interferencia con la respuesta inmunitaria a las vacunas.

2. Introducción

Las vacunas son productos biológicos que contienen uno o varios antígenos que se administran con objeto de producir una reacción controlada, similar a la infección natural y con el menor riesgo para el sujeto, de forma que desarrolle una respuesta inmunitaria que le proteja frente a ulteriores exposiciones al microorganismo contra el que se administra la vacuna. En ocasiones, el efecto protector de la vacuna se extiende a personas no vacunadas, generando lo que se denomina inmunidad de grupo o de rebaño (siempre en microorganismos que se transmiten solo en la especie humana).

Los factores que influyen en la respuesta inmunitaria a la vacunación son muy variados (naturaleza y dosis del antígeno vacunal, vía de administración, edad y otros) y aunque desde la primera administración se genera respuesta inmune, la mayoría de las vacunas precisan de la administración de varias dosis para alcanzar una respuesta inmunoprotectora óptima y mantenida en el tiempo, sobre todo aquellas que no generan suficiente respuesta inmune.

Las vacunas son fundamentales para la prevención de enfermedades infectocontagiosas con gran repercusión en la salud de la población.

3. Conceptos Básicos

Edad de vacunación. La edad de la primovacunación viene determinada por la capacidad de respuesta del organismo al antígeno y por la posible interferencia de este con anticuerpos transferidos por la madre. Es muy variable y así, mientras que la vacuna contra la hepatitis B puede administrarse desde las primeras horas de vida, otras no deben administrarse antes de las 6 semanas como es el caso de las vacunas contra la difteria, el tétanos o la tosferina o antes de los 12 meses, como la vacuna contra el sarampión.

Compatibilidad entre diferentes vacunas. Como regla general diferentes vacunas pueden administrarse simultáneamente en la misma visita, sin que se afecte la inmunogenicidad ni aumente la reactogenicidad de cada una. La excepción a esta regla son las vacunas de virus y bacterias atenuadas parenterales, que, de no administrarse en la misma visita, precisan un intervalo mínimo de 4 semanas entre ellas, para evitar interferencias en la replicación de los virus y bacterias vacunales.

En la administración simultánea de diferentes vacunas hay que tener en cuenta que deben inyectarse en lugares anatómicos separados por, al menos, 2,5 cm, que deben utilizarse siempre jeringas y agujas distintas para cada vacuna y que debe registrarse el sitio de inyección de cada una de ellas.

Intervalo entre dosis del mismo antígeno. El mínimo entre dosis de la misma vacuna en el primer año es generalmente de 4 semanas, considerándose válido un adelanto no superior a 4 días, aunque hay intervalos recomendados más prolongados en determinados casos. Si se adelanta la administración, deberá repetirse esa dosis, una vez transcurrido el intervalo mínimo recomendado tras la dosis invalidada.

En los casos en los que se precisan varias dosis para completar una pauta de vacunación, estas son idénticas cuantitativa y cualitativamente a lo largo de la serie de vacunación.

Contraindicaciones de las vacunas. De una forma general las más frecuentes son:

  • Hipersensibilidad grave comprobada a algún componente de la vacuna o reacción anafiláctica en una administración previa de ésta.
  • Encefalopatía aguda en la semana siguiente a la administración de la vacuna frente a la tosferina (contraindicación de nuevas dosis de esta vacuna).
  • Enfermedad aguda grave o neurológica no estable, mientras persista esta situación.
  • Embarazo (vacunas atenuadas).
  • Inmunodeprimidos (con numerosas excepciones que dependen del tipo de vacuna y de la situación clínica del paciente).
  • Edades fuera de las indicadas en la ficha técnica o cualquier otra contraindicación que se especifique en la misma.

En cualquier caso el niño debe permanecer en observación 20-30 minutos en el lugar donde se vacune, en el que se debe disponer de material adecuado para tratar cualquier reacción adversa.

Vías de administración de las vacunas. Puede ser oral (rotavirus), intranasal (gripe atenuada), subcutánea (virus atenuados) o intramuscular profunda en el caso de las restantes, sobre todo por incluir adyuvantes y para atenuar las reacciones locales.

Profilaxis de las reacciones posvacunales. Debe evitarse la administración profiláctica de antitérmicos-antiinflamatorios antes o de inmediato tras la vacunación, pues no existe evidencia de que eviten las crisis febriles y porque podrían interferir la inmunogenicidad de ciertos antígenos vacunales (una excepción es en la administración de Bexsero®, porque está autorizado el uso de paracetamol, no ibuprofeno, antes de su aplicación para reducir la fiebre posvacunal). Sólo se administrará tratamiento antitérmico (como paracetamol o ibuprofeno) en caso de fiebre comprobada tras la vacunación, aunque habitualmente se reservará para aquellos casos en los que sea elevada o afecte la actividad normal del niño. El tratamiento antiinflamatorio, normalmente con ibuprofeno oral junto a medidas locales, como la aplicación de frío, se reservará para aquellos casos en los que se aprecie, en la zona de la inyección, dolor local o tumefacción importantes.

4. Beneficios de la vacunación

Es de aceptación general que salvo la potabilización del agua, ninguna otra medida ha contribuido a disminuir la morbilidad y la mortalidad en la especie humana tanto como las vacunaciones. Se puede decir que la situación epidemiológica del mundo ha cambiado paralelamente a la incorporación de vacunas a nuestro arsenal profiláctico. Los programas sistemáticos de vacunación han permitido, por ejemplo, la erradicación de la viruela, la interrupción de la transmisión de la polio en gran parte del mundo y en gran parte del sarampión en el hemisferio occidental con una disminución de mas del 95 % y el control de enfermedades como el tétanos, la difteria, la rubeola o la enfermedad invasora por Haemophilus influenzae, entre otras.

Progresivamente, la mayor eficacia y seguridad vacunal han mejorado la prevención de distintas enfermedades infecciosas que afectan a la salud de la población sobre todo la infantil y provocan gran morbilidad, mortalidad y secuelas.

El futuro de las vacunas es incuestionable y el panorama de múltiples enfermedades que nos afectan actualmente será en un futuro tan diferente, que muchas quedarán relegadas al recuerdo histórico, como lo son ahora algunas que diezmaron a la población hasta épocas recientes. Es lo que ocurre en la actualidad en los países occidentales con la viruela, la poliomielitis, la difteria y la rubeola congénita, entre otras.

5. Tipos de Vacunas

Por su componente antigénico distinguimos vacunas víricas y bacterianas y dentro de ellas vacunas atenuadas e inactivadas de distinta naturaleza.

Vacunas que contienen el agente infeccioso completo

- Vacunas atenuadas. Se obtienen mediante pases sucesivos del microorganismo por medios de cultivo hasta conseguir una reducción de su virulencia, pero conservando su capacidad inmunógena. Tras su administración, el microorganismo produce una infección leve o inaparente, pero genera una respuesta inmunológica similar a la que hubiese generado si la atenuación de su virulencia no se hubiese producido (triple vírica y varicela, por ejemplo).

Suele ser suficiente la administración de una sola dosis de las mismas, para proteger de por vida, aunque suele recomendarse una segunda dosis para corregir posibles fallos primarios de vacunación. Por contener gérmenes vivos se contraindican en embarazadas y en algunos pacientes inmunodeprimidos.

- Vacunas inactivadas o muertas. El antígeno de estas vacunas (virus o bacteria) se inactiva por métodos físicos o químicos. La respuesta inmune puede ser menos potente que con las anteriores, por lo que se requieren varias dosis para lograr una respuesta adecuada. Pueden administrarse a embarazadas e inmunodeprimidos.

Vacunas de subunidades (fracciones o antígenos purificados)

- Vacunas de toxoides. Su antígeno es una toxina producida por el microorganismo que se detoxifica, para evitar su poder patógeno, pero conservando su capacidad inmunógena (tétanos, difteria...).

- Vacunas víricas. Fragmentos seleccionados del agente infeccioso (gripe).

- Vacunas bacterianas. Componentes de bacterias, generalmente polisacáridos capsulares aislados (vacunas polisacarídicas frente al neumococo) o conjugados con una proteína transportadora que aumenta su inmunogenicidad (vacunas conjugadas frente al neumococo, Hib o meningococos A, C, W e Y).

Por los antígenos que incluyen pueden ser monocomponentes (un solo germen) o combinadas (con varios gérmenes) para administrar simultáneamente en la misma inyección. También hay vacunas que contienen una cepa del mismo germen, en este caso se llama vacuna monovalente (meningococo C) o que contiene varias cepas del mismo germen (poliomielitis, meningocócica tetravalente, neumococo de 10 o 13 serotipos).

En la tabla 1.1 se clasifican las principales vacunas disponibles actualmente.

Tabla 1.1. Clasificación de las vacunas

Tipos de vacunas Vacunas atenuadas (vivas) Vacunas inactivadas
Víricas Enteras · Antipoliomielítica oral (no disponible en España)
· Fiebre amarilla
· Rotavirus
· Sarampión-rubeola-parotiditis (TV o SRP)
· Varicela
· Antipoliomielítica inyectable
· Encefalitis por garrapata
· Encefalitis japonesa
· Hepatitis A
· Rabia
Subunidades   · Gripe fraccionada o de subunidades
· Hepatitis B
· Virus del papiloma humano
Bacterianas Acelulares   · Tosferina acelular
Conjugadas polisacárido + proteína   · Haemophilus influenzae tipo b
· Meningococos C y A,C,W135,Y
· Neumococo 10 y 13
Enteras · Antituberculosa o BCG (no disponible en España)
· Tifoidea oral
· Antitíficas parenterales
· Cólera oral
Polisacáridos capsulares   · Meningococos A+C y A,C,W135,Y
· Neumococo 23
Proteínas de superficie   · Meningococo B
Toxoides   · Difteria
· Tétanos

6. Componentes de las vacunas

  • Antígeno inmunizante.
  • Líquido de suspensión: solución salina, agua destilada o en ocasiones productos derivados de los cultivos necesarios para la obtención de las vacunas.
  • Preservantes, estabilizantes y antibióticos: son sustancias utilizadas, las primeras, para retrasar la caducidad de la vacuna, las segundas para estabilizar todos los productos que contiene una vacuna y las terceras para impedir el crecimiento bacteriano o la degradación de la vacunas. Pueden ocasionar reacciones alérgicas o tóxicas (mercuriales [solo en envases multidosis], gelatinas, neomicina).
  • Adyuvantes: son compuestos incorporados a las vacunas inactivadas para aumentar la inmunogenicidad de los antígenos contenidos en las mismas o prolongar su efecto estimulador, haciendo posible la disminución de la cantidad de antígeno o el número de inyecciones. Los más utilizados son las sales de aluminio (DTPa, hepatitis A, antineumocócica conjugada, meningococo B), el MF 59 (escualeno) (gripe), el AS04 (hepatitis B, VPH) o los virosomas (gripe, hepatitis A). En general, provocan un estímulo inespecífico de la inmunidad innata que potencia toda la respuesta inmune.

Las vacunas adyuvadas provocan mayor reactogenicidad local que las no adyuvadas, debido a la mayor inducción local de la inflamación y activación del sistema inmunitario.

7. Vacunas combinadas

Son aquellas que contienen más de un componente antigénico para administrar conjuntamente en una sola inyección en el mismo lugar anatómico. Su formulación requiere garantizar la ausencia de inestabilidad física, química o biológica entre sus componentes.

Sus principales ventajas son las siguientes: disminución del número de inyecciones proporcionando mejor aceptación general y por el personal sanitario, reducción de los efectos secundarios, disminución de la exposición a excipientes, facilitar las oportunidades de vacunación, mejorar las coberturas vacunales, permitir la vacunación simultánea contra varias enfermedades, posibilitar la incorporación de nuevas vacunas, simplificar los programas de vacunación y facilitar la unificación de las pautas vacunales. Desde el punto de vista económico suponen ahorro de material y de tiempo de administración, facilidad de transporte, almacenamiento y conservación, lo cual compensa parcialmente su coste económico más elevado.

Deben reunir además una serie de condiciones como estabilidad por un periodo de tiempo razonable (18-24 meses), inmunogenicidad y eficacia similar a la de sus componentes por separado, la misma edad de administración para cada uno de ellos, mínima reactogenicidad local y general, no interferencia inmunológica entre los antígenos que contiene, posibilidad de integrarse en el calendario de vacunación y un volumen a inyectar aceptable.

Tipos de vacunas combinadas

Pueden ser de antígenos distintos del mismo microorganismo (vacunas polivalentes) como las vacunas antipoliomielítica atenuada oral y parenteral inactivada, la antirrotavirus pentavalente, la anti-VPH, la antineumocócica de polisacáridos o las de polisacáridos conjugadas contra neumococo o meningococo.

Pueden ser también vacunas combinadas de antígenos de distintos microorganismos (auténticas vacunas combinadas) bien sean virus como la vacuna triple vírica (sarampión, rubeola y parotiditis) o bien bacterias como la DTPa o bien bacterias y virus como la vacuna pentavalente DTPa-VPI-Hib o la hexavalente DTPa-VPI-Hib-HB.

8. Intercambiabilidad de las vacunas

Aunque existen distintas vacunas contra una misma enfermedad, generalmente no son idénticas, ya que suelen estar producidas por fabricantes diferentes con diferentes procesos de producción que hacen que el producto final aun dirigido contra un mismo agente infeccioso, pueda variar en distintos aspectos como cantidad de antígeno, adyuvantes, estabilizantes u otros.

Dado que los resultados de inmunogenicidad, eficacia, efectividad y seguridad de una vacuna se establecen sobre la base de los resultados obtenidos por cada fabricante en los ensayos clínicos con su producto, la intercambiabilidad de las vacunas de distintos fabricantes para una misma enfermedad no debe recomendarse, salvo casos excepcionales en los que no se pueda usar la misma vacuna para completar la vacunación, siempre y cuando las vacunas se utilicen siguiendo las recomendaciones aprobadas.

No obstante, para algunas vacunas se han realizado estudios de correlación serológica de inmunidad, utilizando en la vacunación dosis combinadas de diferentes fabricantes, encontrándose en la mayoría de los casos respuesta inmune comparable a la obtenida con un mismo preparado vacunal. Basándose en ellos se consideran intercambiables las vacunas conjugadas frente al Hib, los toxoides diftérico y tetánico, las vacunas frente a la hepatitis A y B, la vacuna contra la rabia, la triple vírica y las atenuadas e inactivadas antipoliomielíticas.

Por el contrario el intercambio de distintos preparados es difícil de valorar en enfermedades en las que no existe una correlación serológica de inmunidad, como ocurre en la infección por Bordetella pertussis. Por ello se aconseja utilizar el mismo preparado comercial de la vacuna acelular antitosferina, al menos, en las dos o tres primeras dosis del esquema de vacunación, mientras no se disponga de datos que demuestren la posibilidad de intercambio. Otra vacuna que no es intercambiable es la del papiloma humano.

De ahí que, en términos generales, lo aconsejable sea utilizar el mismo preparado comercial para completar la serie primaria de cualquier vacuna.

9. Bibliografía

  1. American Academy of Pediatrics. Active and passive immunization. En: Kimberlin DW,  Brady MT, Jackson MA, Long SS, eds. Red Book:  2015 Report of the Committee on Infectious Diseases. 30ª ed, Elk Grove Village, IL.: American Academy of Pediatrics; 2015. pp. 1-107.
  2. Australia Government. Departament of Health. Fundamentals of immunisation. In: The Australian Immunization Handbook. 10th ed., 2013. http://www.immunise.health.gov.au/internet/immunise/publishing.nsf/Conte....
  3. Centers for Disease Control and Prevention. General recommendations on immunization. Recommendations of the Advisory Committee on Immunization Practices (ACIP). MMWR. 2011;60(RR02):1-60.
    Disponible en: http://www.cdc.gov/mmwr/pdf/rr/rr6002.pdf
  4. García Sicilia J, Cilleruelo Ortega MJ. Generalidades de las vacunas. En: Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP). Vacunas en Pediatría. Manual de la AEP 2012, 5.ª ed. Madrid: Exlibris ediciones SL; 2012. p. 3-15.
  5. Kroger AT, Atkinson WL, Pickering LK. General Immunization Practices. En: Plotkin SA, Orenstein WA, Offit PA, eds. Vaccines, 6th ed. Elsevier Saunders 2012: pp. 88-112.
  6. Merino Moína M. AEPap. Calendarios de vacunación de las ciudades y comunidades autónomas españolas. . Disponible en: http://www.aepap.org/vacunas/calendarios-espanoles
  7. Moreno-Pérez D, Álvarez García F, Arístegui-Fernández J, Cilleruelo Ortega MJ, Corretger-Rauet JM, García Sánchez N et al. Calendario de vacunaciones de la Asociación Española de Pediatría: recomendaciones 2014. An Pediatr (Barc). 2016. An Pediatr 2016;84:60.e1-e13.
  8. Leroux-Roels G. Unmet needs in moderm vaccinology: Adjuvants to improve the immune response. Vaccine. 2010;28S:C25-C36.
  9. Plotkin S. Correlates of vaccine-induced immunity. Clin Infec Dis. 2008;57:1079-1080.

10. Enlaces de interés

  • Los enlaces a webs de Internet relacionados con generalidades sobre las vacunas se muestran agrupados en el capítulo 45 de este manual: Internet y vacunas

 

Enviar Comentarios / Sugerencias

Capítulo sobre el que hace el comentario o sugerencia

Los datos requeridos tienen como único propósito poder responder a quien hace el comentario o sugerencia y no se emplearán para ningún otro fin.

Al enviar este formulario, confirma que acepta la política de privacidad de Mollom.