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17. Vacunación en niños con enfermedades crónicas

SECCIÓN III. Inmunización en circunstancias especiales

Actualizado en abril de 2020

Capítulo 17 - Vacunación en niños con enfermedades crónicas

  1. Puntos clave
  2. Introducción
  3. Enfermedades cardiacas y respiratorias
  4. Enfermedades renales
  5. Enfermedades hepáticas
  6. Enfermedades neurológicas
  7. Enfermedades cutáneo-mucosas
  8. Enfermedades genéticas (incluido el síndrome de Down)
  9. Hemoglobinopatías
  10. Alteraciones de la coagulación
  11. Endocrinopatías y otras enfermedades metabólicas, incluidos los errores congénitos del metabolismo
  12. Implante coclear
  13. Tratamiento crónico con salicilatos
  14. Enfermedad celiaca
  15. Enfermedades inflamatorias crónicas
  16. Bibliografía
  17. Enlaces de interés
  18. Tablas incluidas en este capítulo:

Tabla 17.1. Situaciones de riesgo de enfermedad neumocócica grave o frecuente en la infancia y adolescencia

Tabla 17.2. Vacunación en errores congénitos o innatos del metabolismo (ECM).


Sugerencia para la citación: Comité Asesor de Vacunas (CAV-AEP). Vacunación en niños con enfermedades crónicas. Manual de vacunas en línea de la AEP [Internet]. Madrid: AEP; abr/2020. [consultado el dd/mmm/aaaa]. Disponible en: http://vacunasaep.org/documentos/manual/cap-17

1. Puntos clave

  • Los niños con patología crónica deben cumplir unos calendarios de vacunaciones optimizados, ya que presentan mayor riesgo de padecer formas graves de la mayoría de las enfermedades inmunoprevenibles. Por diferentes motivos, en numerosas ocasiones, estos pacientes están infravacunados y en riesgo, por lo que se deben realizar esfuerzos para evitar estas situaciones.
  • En principio, salvo en situaciones asociadas a inmunodepresión, no está contraindicada ninguna vacuna, por lo tanto, estos niños deben recibir las vacunas sistemáticas y las específicamente recomendadas en función de su patología de base. 
  • En ocasiones puede ser necesario utilizar pautas aceleradas o administrar dosis adicionales para conseguir la protección necesaria. Todos los niños con enfermedades crónicas, desde los 2 meses, deben estar correctamente vacunados frente al neumococo. La vacunación se lleva a cabo con pautas mixtas que incluyen la vacuna conjugada VNC13 (utilizando siempre pautas 3 +1 cuando la inmunización comience en los primeros meses de vida) y la vacuna de 23 polisacáridos (VNP23) a partir de los 2 años. 
  • Todos los niños con enfermedades crónicas, desde los 6 meses, así como sus convivientes, deben vacunarse anualmente frente a la gripe. 
  • Si no existe inmunodepresión, en susceptibles no vacunados, está recomendada la vacunación frente a la varicela, siempre con 2 dosis, a partir de los 12 meses de edad.
  • Debe vacunarse frente a la hepatitis A en caso de hepatopatía o de administración crónica de fármacos con potencial hepatotoxicidad, a partir de los 12 meses de edad.
  • Se recomienda completar la vacunación programada antes de que la enfermedad progrese o de iniciar terapia inmunosupresora. Si se prevén situaciones de inmunodepresión las vacunas atenuadas deben administrarse, al menos, 4 semanas antes y las inactivadas, al menos, 2 semanas antes.
  • Debe optimizarse la vacunación en los convivientes y cuidadores de los enfermos crónicos, prestando especial atención a la inmunización frente al sarampión, la varicela y la gripe.

2. Introducción

El número de pacientes con enfermedades crónicas está aumentando de manera progresiva en los últimos años, esto se debe fundamentalmente a la mayor supervivencia que consigue el diagnóstico precoz, la disponibilidad de nuevas terapias y la mejor calidad de vida.

La mayoría de los pacientes con enfermedades crónicas precisan una adaptación específica de las inmunizaciones existentes. Algunos de ellos, además, pueden encontrarse inmunodeprimidos, tanto por la propia enfermedad como por recibir terapia inmunosupresora. Este capítulo abarca fundamentalmente aquellas enfermedades crónicas que de por sí, sin influencia de esa posible inmunodepresión asociada, precisan un asesoramiento especial en el ámbito de las inmunizaciones.

La mayoría de estos niños, si no están inmunodeprimidos, pueden recibir todas las vacunas del calendario sistemático, aunque en ocasiones, el número de dosis o el momento óptimo para administrar la vacuna puede ser diferente al recomendado en el niño sano.

La mayoría de estos niños, si no están inmunodeprimidos, pueden recibir todas las vacunas del calendario sistemático, aunque en ocasiones, el número de dosis o el momento óptimo para administrar la vacuna puede ser diferente al recomendado en el niño sano.

El padecimiento de cualquier enfermedad inmunoprevenible puede desestabilizar al paciente con una enfermedad crónica, incluso de forma grave y letal. Por ejemplo, el riesgo de padecer una enfermedad neumocócica invasora (ENI) es 2 veces superior en niños con enfermedades crónicas respecto a niños sanos y el  riesgo de padecer una infección grave por el virus de la gripe es de 2 a 4 veces superior en niños pertenecientes a los clásicos grupos de riesgo. De ahí la importancia de asegurar de la forma más completa posible las inmunizaciones previstas para ellos. Esto es complicado en numerosas ocasiones, ya que las reagudizaciones y los episodios intercurrentes pueden retrasar la pauta programada, siendo más evidente, el retraso o el incumplimiento, con las vacunas recomendadas no incluidas en los calendarios oficiales, a pesar de que estos pacientes las tienen habitualmente subvencionadas. Por ejemplo, durante la epidemia de gripe 2009-2010, en nuestro medio, se observó una cobertura muy baja de la vacuna antigripal en niños con enfermedades crónicas; entre los niños que precisaron ingreso hospitalario por gripe o sus complicaciones fue del 25 %, siendo llamativo que el porcentaje más bajo de vacunación se objetivó entre niños con enfermedades pulmonares crónicas (15 %), pacientes en los que esta vacuna esta especialmente indicada.

Habitualmente, la desinformación, el miedo de los padres y, a veces, de los propios pediatras, a que la vacunación desencadene un brote o empeoramiento de la enfermedad de base, o a que el niño presente una mayor reactogenicidad que la población general, así como el descuido, entre otros factores, contribuyen a la infravacunación de estos niños. Las vacunas recomendadas, no se deben dejar de administrar ante el temor de que la vacunación desencadene una reagudización de la enfermedad, puesto que el riesgo es mucho mayor si el niño padece la enfermedad natural.

Por otra parte, las vacunas pueden ser menos inmunogénicas en estos niños y se pueden requerir dosis adicionales o dosis más altas, para proporcionar una protección adecuada, en general, la respuesta es mejor y más duradera cuando se administran al inicio de la enfermedad.

Algunos de estos niños, a lo largo del tiempo pueden precisar tratamientos inmunosupresores que contraindiquen la administración de vacunas atenuadas, por lo tanto, se recomienda completar la pauta de vacunación frente a sarampión y varicela lo antes posible tras el diagnóstico para optimizar la respuesta. Hay que tener en cuenta que las vacunas atenuadas deben administrarse atendiendo a los intervalos recomendados en función del tratamiento inmunosupresor indicado.

Debe considerarse siempre la optimización de la vacunación en todos los convivientes de enfermos crónicos, tanto de las vacunas incluidas en el calendario oficial, como de otras no sistemáticas, como la de la gripe. Esta es una forma muy eficaz de protección indirecta de los niños inmunodeprimidos y de los que padecen enfermedades crónicas. Ninguna vacuna de las comercializadas en España está contraindicada en los convivientes.

En estos niños, algunas vacunas están especialmente recomendadas o precisan dosis adicionales con la finalidad de protegerlos adecuadamente frente a las siguientes infecciones:

  • Gripe 

La gripe presenta una mayor morbimortalidad en estos niños que pueden padecer formas graves de la enfermedad, presentar complicaciones relacionadas con la gripe o descompensación de su patología basal, por tento, se recomienda la vacunación anual. (Ver grupos de riesgo para vacunación antigripal. Cap. 26)

Los niños menores de 9 años que se vacunan por primera vez, precisan 2 dosis de vacuna, separadas por 4 semanas; es suficiente una sola dosis si han recibido, al menos, 2 dosis de vacuna en temporadas previas (no es necesario que estas hayan sido administradas en la misma temporada). En todos los casos se administra la dosis completa y se recomiendan las vacunas antigripales tetravalentes, que contienen los dos linajes de gripe B: Yamagata y Victoria. La vacuna antigripal intranasal, con virus atenuados está contraindicada en inmunodeprimidos y no está comercializada en nuestro país.  

En la actualidad la vacuna frente a la gripe no está incluida en el calendario sistemático y pese a estar recomendada y financiada en grupos de riesgo la cobertura vacunal en estos niños con patología crónica no supera el 20 %, por lo que es necesario hacer un mayor esfuerzo para transmitir la recomendación de la vacunación anual frente a la gripe estacional en estos pacientes, así como entre el personal sanitario en contacto con ellos, sus cuidadores y sus convivientes.

  • Enfermedad neumocócica

Los niños con patologías crónicas (tabla 17.1) presentan un riesgo elevado de padecer de enfermedad neumocócica invasora (ENI) y no invasora (neumonía y otitis media aguda), por ello, se recomienda la vacunación frente al neumococo utilizando esquemas mixtos que incluyen la VNC13 y la VNP23.

La pauta de vacunación, en niños pertenecientes a grupos de riesgo sin inmunodepresión, varía en función de la edad:

• De 2 a 11 meses de edad: VNC13 (3+1), 3 dosis separadas por un intervalo mínimo de 2 meses y un recuerdo a partir de los 11 meses de vida, al menos, 2 meses después de la última dosis. A partir de los 2 años de edad, una sola dosis de VNP23, separada por un intervalo mínimo de 2 meses desde la última dosis de VNC13.
• De 12 meses a 5 años de edad: VNC13, 2 dosis separadas por un intervalo mínimo de 2 meses. A partir de los 2 años de vida, una sola dosis de VNP23, separada por un intervalo mínimo de 2 meses desde la última dosis de VNC13.
• Mayores de 6 años de edad: 1 dosis de VNC13 seguida de 1 dosis de VNP23, separada por un intervalo mínimo de 2 meses.

En estos niños hay que tener en cuenta una serie de consideraciones:

En cuanto a la vacuna conjugada, se recomienda la VNC13 que actualmente proporciona la mejor cobertura frente a los serotipos circulantes en España.
Los niños menores de 6 años, si no han recibido en el primer año de vida, al menos, 2 dosis de esta vacuna, es necesario que reciban 2 dosis de VNC13. 
Los niños vacunados previamente con VNC7, deben recibir la pauta secuencial con VNC13 +VNP23, completa para a su edad.
En caso de optar por la VNC10 en niños de entre 2 y 5 años sin antecedentes de vacunación antineumocócica, son necesarias siempre 2 dosis. En mayores de 5 años no está autorizada esta vacuna.

Si el paciente recibió antes la vacuna VNP23, aunque el intervalo óptimo para la administración de la vacuna VNC13 es de 12 meses, en niños y adolescentes menores de 18 años el intervalo mínimo de separación entre ambas vacunas es de 8 semanas, tanto si se aplica primero VNC13 y después VNP23, como al contrario.

Los pacientes con enfermedades crónicas, pero sin inmunodepresión (niños inmunocompetentes en la tabla 17.1), recibirán una dosis de VNP23 a partir de los 2 años, sin refuerzos posteriores.

Por otro lado, aquellos que sí tengan inmnunosupresión (niños con asplenia y otros inmunodeprimidos en la tabla 17.1), si deberán recibir una única dosis de refuerzo a los 5 años de la anterior; es decir, el máximo de dosis de vacuna VNP23 actualmente son 2 dosis.

En España la vacunación frente al neumococo con vacuna VNC13 está incluida en el calendario sistemático con una pauta (2+1) a los 2, 4 y 11 meses.

Tabla 17.1. Situaciones de riesgo de enfermedad neumocócica grave o frecuente en la infancia y adolescencia.

Grupo de riesgo

Enfermedad o situación

Niños inmunocompetentes

Antecedente de enfermedad neumocócica invasora

Enfermedad pulmonar crónica: asma grave, broncodisplasia pulmonar, fibrosis quística, déficit de α1-antitripsina, bronquiectasias

Enfermedad cardiaca crónica, especialmente cardiopatías congénitas cianosantes o que cursen con insuficiencia cardiaca o alteraciones hemodinámicas

Diabetes mellitus

Fístulas del espacio subaracnoideo, excluyendo las válvulas de derivación ventrículo-peritoneales

Hepatopatías crónicas

Niños con alteraciones neurológicas que impliquen riesgo de broncoaspiración de líquidos o secreciones, como parálisis cerebral o crisis convulsivas recurrentes

Niños con implante coclear

Síndrome de Downa

Niños con asplenia (anatómica o funcional)b

Anemia de células falciformes y otras hemoglobinopatías graves

Asplenia congénita o adquirida, o disfunción esplénica

Niños inmunodeprimidosb

Enfermedades que requieren tratamiento con fármacos inmunosupresores o radioterapia (incluidas leucemia, linfoma, trasplante de médula ósea o de órgano sólido)

Infección por VIH

Inmunodeficiencias primarias (se excluye el déficit aislado de IgA asintomático)

Insuficiencia renal crónica y síndrome nefrótico activo o bien en remisión que esté recibiendo tratamiento

Prematuros

Prematuros menores de 32 semanas o de 1700 g de pesoc

a Solo en el caso de documentación de alguna inmunodeficiencia de alto riesgo para ENI, seguir las recomendaciones de los niños inmunodeprimidos.
b Pacientes de alto riesgo: deben seguir recomendaciones de vacunación antineumocócica específicas.
c Los niños prematuros menores de 32 semanas o de 1700 g de peso al nacer  tienen más probabilidad de presentar una enfermedad invasora por Streptococcus pneumoniae que los recién nacidos a término, pero dado que hay inmunidad de grupo por la introducción de la vacuna en el calendario sistemático deben recibir la VNC13 como los demás niños con una pauta 2+1, sin VNP23 posterior, salvo que asocien otros factores de riesgo.

  • Varicela

Entre los pacientes con riesgo elevado de padecer formas graves de varicela o con mayor riesgo de presentar complicaciones por la infección natural, se incluyen los niños con enfermedad cutánea grave, cardiopatía, nefropatía, enfermedad pulmonar crónica, inmunodepresión y los que reciben tratamiento con salicilatos.

En estos niños, es fundamental evaluar la situación inmunológica frente a la varicela y si no existe antecedente de haber parecido la enfermedad o de vacunación previa con 2 dosis, siempre que no exista contraindicación, proceder a vacunar. En niños con antecedentes inciertos o desconocidos, o en los que tienen contraindicación para recibir la vacuna, puede realizarse una serología para determinar si son susceptibles.

La vacunación frente a la varicela se realiza con 2 dosis, a partir de los 12 meses de edad. El intervalo mínimo entre dosis es de 4 semanas, aunque se recomienda, en menores de 13 años, un intervalo de, al menos, 3 meses. Cualquiera de las dos vacunas existentes, Varilrix y Varivax, pueden emplearse, no existiendo ninguna diferencia en la eficacia, en la inmunogenicidad, ni en la seguridad de ambas vacunas.

En España la vacunación frente a la varicela está incluida en el calendario sistemático con una pauta de 2 dosis, a los 15 meses y a los 3-4 años en los niños nacidos a partir de 2016 y un rescate a partir de los 12 años en los que no han padecido la enfermedad. En los niños susceptibles con patología crónica, no vacunados por haber nacido antes de la inclusión de la vacuna en el calendario a los 15 meses de edad (2016), se recomienda la vacunación con 2 dosis, sin esperar a los 12 años de edad.

  • Rotavirus

El rotavirus es el principal agente causal de diarrea infantil, infecta prácticamente a todos los niños, sobre todo en los 2 primeros años de vida. Los niños con patología de base, enfermedad digestiva, metabólica, renal o neurológica, tienen mayor posibilidad de presentar un proceso que precise hospitalización porque las complicaciones como la deshidratación son más frecuentes y más graves en estos niños. Por lo tanto, en los lactantes con patología crónica, está especialmente recomendada la vacunación frente al rotavirus.

La vacuna está contraindicada si existe inmunodeficiencia, no se debe administrar en hijos de mujeres que durante el segundo y tercer trimestre de gestación han recibido tratamiento con agentes biológicos como el infiximab o adalimumab y tampoco en niños con antecedente de invaginación intestinal o malformación digestiva no corregida que pueda predisponer a invaginación, sin embargo, si se aconseja en niños con otro tipo de patología digestiva p.ej., síndromes de malabsorción congénita, enfermedad de Hirschsprung, síndrome del intestino corto, teniendo en consideración que el riesgo de complicación es mayor con la enfermedad natural que con el virus vacunal.

Actualmente, están disponibles dos vacunas atenuadas frente al rotavirus, de administración oral, ambas han demostrado ser seguras y eficaces frente a la enfermedad:

•    RotaTeq (3 dosis). La pauta se puede iniciar a partir de las 6 semanas de edad y hasta las 12 semanas, con un intervalo mínimo entre dosis de 4 semanas. Las 3 dosis deben ser administradas antes de las 32 semanas de edad.
•    Rotarix (2 dosis). La pauta se puede iniciar a partir de las 6 semanas de edad. Debe haber un intervalo de, al menos, 4 semanas entre dosis. Se recomienda completar la pauta preferentemente antes de las 16 semanas de edad y siempre debe estar finalizada a las 24 semanas de edad.
 

  • Hepatitis A

La hepatitis A, en la mayor parte de los casos es una enfermedad autolimitada, el riesgo de complicaciones o de evolución a fallo hepático fulminante está favorecido por la existencia de una hepatopatía de base o recibir tratamiento crónico con fármacos potencialmente hepatotóxicos.

La vacunación frente a la hepatitis A se realiza con 2 dosis de vacuna separadas por 6-12 meses, a partir de los 12 meses de edad. En los niños que precisan además vacuna frente a VHB se recomienda utilizar vacuna combinada frente a VHA+VHB autorizada a partir de los 12 meses de vida con una pauta 0, 1 y 6 meses. 

Los pacientes especialmente vulnerables a la hepatitis A son los niños con:

•    Hepatitis B o C
•    Enfermedad hepática crónica
•    Tratamientos con fármacos hepatotóxicos
•    Insuficiencia renal crónica en programa de diálisis
•    Candidatos y receptores de trasplantes de órganos sólidos
•    Síndrome de Down
•    Hemofilia en tratamiento con hemoderivados
•    Infección por VIH
•    Residentes en instituciones cerradas

3. Enfermedades cardiacas y respiratorias

En este grupo se incluyen niños con cardiopatías congénitas cianosantes, cardiopatías que cursan con insuficiencia cardiaca o alteración hemodinámica, hipertensión pulmonar, displasia bronco-pulmonar, fibrosis quística, bronquiectasias y el asma con alto riesgo de exacerbaciones.

Estos pacientes, desde los 6 meses de vida se deben vacunar anualmente frente a la gripe, debido a que la gripe puede descompensar la enfermedad de base, así como predisponer a un cuadro respiratorio grave. Se recomiendan las vacunas tetravalentes inactivadas. La vacuna tetravalente atenuada de administración intranasal, está autorizada a partir de los 2 años, no se recomienda en inmunodeprimidos, ni en niños con asma moderado-grave y actualmente no está disponible en España.

Está recomendada la vacunación antineumocócica secuencial que incluye la VNC13 y la VNP23. 

Se recomienda la vacunación frente a la varicela con 2 dosis según la pauta de calendario, 15 meses y 3-4 años. En niños susceptibles, no vacunados, se recomienda no esperar a los 12 años, vacunando lo antes posible con 2 dosis y un intervalo de 3 meses (mínimo de 1 mes). En niños en tratamiento con salicilatos se recomienda un intervalo de, al menos, 6 semanas sin tratamiento tras administrar la vacuna, si no es posible, por ejemplo cardiopatías que precisan tratamiento antiagregante crónico, si hay riesgo de exposición al virus, debería vacunarse ya que el riesgo de Reye no se ha evidenciado con virus vacunal y si con virus salvaje.

3. Enfermedades renales

Los niños con enfermedad renal crónica, presentan un grado de inmunosupresión que varía en función del estadio de enfermedad y del tipo de tratamiento que precisan, por ejemplo, en el síndrome nefrótico existe pérdida de anticuerpos por orina, por lo que las manifestaciones clínicas serán las mismas que en un déficit de anticuerpos primario y los sometidos a diálisis pueden tener defectos leves en la función de las células T, por lo que responden con títulos de anticuerpos protectores inferiores y menos duraderos tras la vacunación. Por lo tanto, es importante administrar las vacunas recomendadas tras el diagnóstico de la nefropatía, antes de comenzar con la diálisis.

Está indicada la vacunación anual frente a la gripe y la vacunación antineumocócica secuencial.

Si no hay inmunosupresión se recomienda completar la vacunación frente al sarampión y la varicela con 2 dosis de vacuna lo antes posible tras el diagnóstico. 

Se recomienda una pauta estándar de vacunación con vacuna frente a la hepatitis B al inicio de la enfermedad, y realizar control serológico, preferentemente 1-2 meses tras la última dosis, si resulta negativo (anti-HBs <10 mUI/ml) administrar una nueva serie de 3 dosis, con pauta 0, 1 y 6 meses; si la determinación posterior de anti-HBs, 1-2 meses después, persiste negativa (<10 mUI/ml) deberán ser considerados finalmente como no respondedores a la vacunación frente a la hepatitis B y no debe aplicárseles más dosis. Estos pacientes, en caso de exponerse a un riesgo de infección deberán recibir inmunoglobulina específica antihepatitis B. Si hubierna respondido se recomienda realizar controles serológicos cada 6 o 12 meses y si los anticuerpos disminuyen por debajo de 10 mUI/ml administrar una dosis de refuerzo. En niños mayores de 15 años sometidos a hemodiálisis, que presentan una menor respuesta y una rápida pérdida de concentraciones protectoras de anti-HBs, se recomienda administrar la vacuna adyuvada, Fendrix, que se aplica con 4 dosis y un esquema de 0, 1, 2 y 6 meses. 

Se recomienda la vacuna frente a la hepatitis A en los niños candidatos a trasplante con 2 dosis, pauta 0 y 6 meses o con 3 dosis si se administra la vacuna combinada VHA +VHB. (0, 1 y 6 meses).

5. Enfermedades hepáticas

Los niños con enfermedad hepática crónica tienen una función fagocítica deteriorada y también pueden tener disfunción esplénica si la enfermedad hepática es grave. Además de las vacunas del calendario oficial, se recomienda la vacunación antigripal anual desde los 6 meses de vida, la vacunación antineumocócica secuencial  y la vacunación frente a la varicela en no vacunados susceptibles. 

En estos niños, la vacunación frente a la hepatitis B es primordial debido a que una hepatitis viral aguda puede presentar un curso fulminante. Es importante monitorizar la respuesta a la vacuna de la hepatitis B y si la tasa de anti-HBsAg posvacunales es <10 mUI/ml administrar una nueva serie con 3 dosis (0, 1 y 6 meses); si la determinación posterior de anti-HBs, 1-2 meses después, persiste negativa (<10 mUI/ml) deberán ser considerados finalmente como no respondedores a la vacunación frente a la hepatitis B y no debe aplicárseles más dosis. Estos pacientes, en caso de exponerse a un riesgo de infección deberán recibir inmunoglobulina específica antihepatitis B.

Estos niños deben ser vacunados frente a la hepatitis A, con la pauta estándar 0 y 6 meses, dado el riesgo de desarrollar una hepatitis grave si se infectan. La primera dosis puede administrarse a partir de los 12 meses de vida. Puede emplearse la vacuna combinada hepatitis A+B, en caso de ser necesario administrar refuerzo frente a VHB. La vacuna frente a la hepatitis A también está indicada en niños que reciben tratamientos hepatotóxicos.

6. Enfermedades neurológicas

Además de las vacunas del calendario sistemático, se recomienda la vacunación antigripal anual desde los 6 meses de vida, y la vacunación antineumocócica secuencial ya comentada.

En niños epilépticos, en principio, no está contraindicada ninguna vacuna. Aunque con la vacunación DTPa y, más raramente, con triple vírica o con varicela, puede aumentar el riesgo de convulsiones, éstas son autolimitadas, asociadas a la fiebre y no dejan secuelas. De todos modos, el empleo de vacuna antitosferina acelular en vez de los preparados de células enteras ha disminuido enormemente la incidencia de convulsiones febriles asociadas a la DTP. En caso de crisis convulsivas secundarias a procesos febriles, se recomienda, de forma general, la administración de antitérmicos profilácticos ante cualquier inmunización. La existencia de antecedentes familiares de convulsiones no constituye una contraindicación para la vacunación frente a la tosferina, el sarampión o la varicela, ni son motivo para diferirlas.

En presencia de una enfermedad neurológica evolutiva, inestable o no filiada, es recomendable retrasar las vacunas que pudieran desestabilizar la enfermedad, como las vacunas con componente de tosferina, hasta que el paciente esté estable o con un diagnóstico definitivo.

Las vacunas con componente de la tosferina están contraindicadas en niños con antecedente de encefalopatía (coma, disminución de la conciencia o convulsiones prolongadas) en los 7 días posteriores a la administración de una dosis previa de vacuna DTP, DTPa, Tdpa u otras vacunas combinadas que contengan el componente de la tosferina, y que no pueda atribuirse a otra causa. La vacuna Td está autorizada por la AEMPS en menores de 7 años cuando haya contraindicación para la vacuna de la tosferina.

El llanto inconsolable de más de 3 horas de duración, la historia de fiebre de ≥40,5 °C durante las 48 horas siguientes después de la vacunación con una dosis previa de DTP/DTPa/Tdpa y el episodio hipotónico-hiporreactivo (colapso o estado similar al shock) en las 48 horas siguientes, así como la convulsión en los 3 días posteriores a la administración de una dosis previa de DTP/DTPa/Tdpa se consideran falsas contraindicaciones y no precauciones desde 2018.

En niños que hayan sufrido una enfermedad neurológica inflamatoria autoinmune (por ejemplo: encefalomielitis aguda diseminada, síndrome de Guillain-Barré) en la que exista una sospecha razonable de relación con alguna vacuna, se debería prescindir de administrar nuevas dosis.

La toma de fármacos antiepilépticos que en muchas ocasiones presentan potencial hepatotoxicidad, como por ejemplo, el ácido valproico, conlleva la recomendación de la vacunación frente a la hepatitis A.

7. Enfermedades cutáneo-mucosas

Se incluyen enfermedades como la dermatitis atópica moderada-grave, la epidermólisis ampollosa, la mastocitosis, la acrodermatitis enteropática, etc. No existe ninguna contraindicación en cuanto al calendario sistemático habitual, salvo que estén inmunocomprometidos de forma importante, debiendo evitarse entonces las vacunas atenuadas.

La administración de corticoides tópicos, situación habitual en algunos de estos pacientes, no contraindica ninguna vacuna.

En cuanto a otros inmunosupresores tópicos (tacrolimus y pimecrolimus), se deben realizar las siguientes consideraciones. Existen escasos datos de inmunogenicidad y seguridad de las vacunas en pacientes tratados con estos fármacos. Es muy improbable que ejerzan una interacción sistémica con las vacunas, debido a su mínimo grado de absorción. Hay estudios con tacrolimus, en los que se evidencia que no existen problemas de seguridad ni de respuesta inmunitaria con vacunas inactivadas, pero no existen datos en relación a las vacunas atenuadas, por lo que es aconsejable, administrar las vacunas de virus atenuados, durante los intervalos libres de tratamiento y evitar la aplicación del producto en las zonas de inyección vacunal. En tratamientos extensos con tacrolimus, se aconseja respetar un intervalo de 2 semanas para la administración de vacunas inactivadas y de 4 para las vivas atenuadas, tras su interrupción. 

Se recomienda, si no existe contraindicación, la vacunación frente a la varicela, con 2 dosis, administrándose la primera a partir de los 12 meses de vida. Aunque la segunda dosis suele administrarse a los 3-4 años de edad, puede adelantarse en estos casos incluso con un intervalo de un mes (idealmente 3 meses) con la primera dosis. En caso de exantema florido tras la vacuna de la varicela, puede tratarse con aciclovir.

8. Enfermedades genéticas (incluido el síndrome de Down)

Las personas con síndrome de Down (SD) tienen particular predisposición a padecer infecciones, en particular durante sus primeros 5 años de vida, sobre todo por la asociación del síndrome con una inmunodeficiencia primaria multifactorial, pero que no suele contraindicar ninguna vacuna. Las alteraciones inmunitarias presentes en el SD comprenden ligera a moderada linfopenia de los linfocitos T y B, alteración en la proliferación de células T inducida por mitógeno, reducción en las respuestas de anticuerpos específicos a la inmunización y defectos en la quimiotaxis de neutrófilos. Estos niños presentan un riesgo incrementado de infecciones respiratorias de vías altas y bajas, incluidas otitis media y neumonía, así como un mayor riesgo de gravedad. En general, estos pacientes deben recibir todas las vacunas indicadas en el calendario sistemático. Además, está recomendada la vacunación antigripal anual a partir de los 6 meses de vida.  La vacunación antineumocócica se debe realizar con esquemas completos 3+1 de la VNC13 y posteriormente se debe administrar la VNP23. Si hay inmunodeficiencia confirmada, se administrará una segunda y última dosis de VNP23 a los 5 años de la primera.

También se recomienda la inmunización frente a la hepatitis A desde los 12 meses de edad, dado la potencial disposición a contraer la enfermedad por las deficiencias de su sistema inmunitario, el potencial papel trasmisor de estos niños por su fenotipo conductual y la frecuente asistencia a centros de atención especializada.

Solo se modificará el calendario propuesto, si presentan afecciones crónicas asociadas, para lo que debe consultarse el resto de apartados de este capítulo. En estos niños la recomendación de vacunación frente al meningococo B y frente a los meningococos ACWY se debe realizar como se realice con el resto de los niños, ya que no es grupo de riesgo por su propia enfermedad.

Si existe una inmunodeficiencia celular confirmada, estarían contraindicadas las vacunas atenuadas.

Hay recomendaciones sobre vacunación en niños con síndrome de Down, como por ejemplo las avaladas por este comité de vacunas.

9. Hemoglobinopatías

En estos pacientes se recomienda completar el calendario sistemático recomendado. Es fundamental asegurar la vacunación frente al neumococo de forma secuencial como ya se ha comentado. También se recomienda la vacunación frente al meningococo desde la primera infancia, con vacuna conjugada tetravalente(MenACWY),  así como la vacunación frente al meningoco B, pero no estarían financiadas. Igualmente se recomienda la vacunación antigripal anual a partir de los 6 meses de vida y frente a la varicela según la pauta estándar, así como en los convivientes. La vacunación frente a Haemophilus influenzae tipo b (Hib) está especialmente indicada en estos pacientes. Los pacientes >59 meses no vacunados previamente o en los que no se tenga constancia de la vacunación, deben recibir una dosis de vacuna frente al Hib. La inmunización frente a la hepatitis con vacunas de hepatitis A y B está recomendada, debido la hepatopatía que estos pacientes desarrollan evolutivamente por su enfermedad de base y la sobrecarga férrica por las transfusiones.

Estos pacientes reciben por su enfermedad de base, en ocasiones, transfusiones de hemoderivados (concentrados de hematíes, plasma o plaquetas), se tendrán en cuenta los intervalos recomendados para la administración de vacunas atenuadas, debiéndose aplazar éstas entre 6 y 7 meses (ver en otro capítulo de este manual).
La hidroxicarbamida es un fármaco que se utiliza en los pacientes con hemoglobinopatías (anemia de células falciformes) y produce inhibición de forma reversible de la ribonucleotido reductasa, de este modo se demora la maduración celular y así se ha estudiado que se afecta la progresión de células T naive a memoria. Por ello se podría producir un retraso en la madurez inmune con un deterioro en cuanto a la síntesis de Ac vacunales en los pacientes que inician hidroxiurea en el periodo en que se administra el calendario de vacunación sistemático infantil. En un subestudio de cohortes (estudio BABY HUG) se analiza la eficacia y seguridad de la administración de la vacunación frente al neumococo y triple vírica (sarampión, rubeola y parotiditis) comparándose el grupo que recibe hidroxiurea y el grupo que reciben placebo. En este análisis se observó que los pacientes que estaban recibiendo hidroxiurea presentaban una demora para alcanzar anticuerpos protectores frente al sarampión en el rango de 30-100 días tras la vacunación. La respuesta frente a la parotiditis y la rubeola también se demoraba, pero no resultó significativa la diferencia entre grupos. Al final no existieron diferencias en cuanto a los anticuerpos generados para los tres virus. La respuesta vacunal a neumococo no se vió afectada. En relación a la seguridad no se observaron efectos adversos ni reactivación vacunal tras la administración de vacunas de virus vivos en los pacientes que estaban recibiendo hidroxiurea.
Tras este estudio y sin existir otra evidencia al respecto, se puede recomendar que en países en los que las infecciones producidas por sarampión, rubeola o parotiditis no son epidémicas y si no existe un brote de dichas enfermedades, no estaría indicado modificar el calendario de vacunación infantil si el paciente va a recibir hidroxiurea en su primer año de vida. Sí debería valorarse realizar un calendario acelerado para triple vírica, vacunando a partir de los 6 meses de edad y con reinmunización a los 12-15 meses, al menos, 28 días tras la primera dosis de vacuna, en las situaciones comentadas previamente, de brotes o epidemias. También sería por tanto razonable en estos casos, suspender la hidroxiurea un periodo de tiempo cercano a la vacunación (Lederman HM. 2014).
Es importante tener en cuenta que hay una limitación en esta recomendación ya que ha pasado poco tiempo desde que se está empleando la hidroxiurea en niños menores de un año, por lo que se necesita acumular experiencia para poder hacer recomendaciones sólidas en uno u otro sentido. Del mismo modo el estudio de la cohorte BABY HUG es un único estudio con un número limitado de pacientes en el que la dosis de hidroxiurea empleada es de 20 mg/kg, y en la práctica clínica pueden utilizarse dosis más altas sin conocerse en estos casos como pudiera ser la respuesta vacunal. 
A favor de las recomendaciones dadas por los investigadores del estudio BABY HUG es que no se han descrito efectos adversos tras la vacunación en pacientes con drepanocitosis que se encuentran recibiendo hidroxiurea. Del mismo modo tampoco se ha objetivado un mayor número de infecciones ocasionadas por microorganismos inmunoprevenibles en niños vacunados que se inician tratamiento con este fármaco en su primer año de vida. Por todo ello que quizás sería conveniente seguir las recomendaciones existentes en la literatura actual de no modificar el calendario y valorar individualmente realizar estudio de respuesta postvacunal a sarampión, rubeola y parotiditis tras completar el esquema de vacunación en los pacientes que inicien hidroxiurea en el primer año de vida. 

Las formas heterocigotas asintomáticas de las hemoglobinopatías más frecuentes en nuestro medio, como la beta talasemia minor y la presencia del rasgo falciforme, no suponen inmunosupresión, por lo que sus portadores deberán recibir las mismas vacunaciones que la población general.

Por último no se puede olvidar que estos pacientes viajan a países de riesgo de algunas enfermedades para las que existe la posibilidad de protección mediante vacunas. No existen contraindicaciones para recibir vacunas vivas y en caso de viajes a zonas de fiebre tifoidea, fiebre amarilla o encefalitis regionales (centroeuropea, japonesa, etc) deberían administrarse estas vacunas

10. Alteraciones de la coagulación

Las alteraciones de la coagulación, como la hemofilia o la púrpura trombocitopénica autoinmune, o que reciben tratamiento anticoagulante, presentan mayor riesgo de sangrado después de una inyección intramuscular. Con el objetivo de evitar este problema, es práctica común administrar en estos niños todas las vacunas por vía subcutánea. Sin embargo, esto no tiene fundamento científico actualmente, dado que la administración por vía subcutánea de vacunas inactivadas adyuvadas no se acompaña de una respuesta inmune adecuada y sí de mayor reactogenicidad. En cambio, la vacunación por vía intramuscular en niños con alteraciones de la coagulación es segura y eficaz y el riesgo de sangrado significativo es mínimo si se siguen una serie de recomendaciones.

Para la vacunación intramuscular:

Se deben administrar las vacunas inactivadas adyuvadas por vía intramuscular. En caso de hemofilia, la vacunación se administrará lo más rápidamente posible después de recibir la terapia sustitutiva con factores de la coagulación.

Se debe emplear una aguja de calibre máximo 23 G. El riesgo de sangrado está en relación con el calibre de la aguja y no con la longitud de la misma. Podrán utilizarse agujas de calibre 25 G (0,5 mm, aguja naranja de 16 o 25 mm de longitud) o de 23 G (0,6 mm, aguja azul de 25 mm de longitud), según la edad y el lugar anatómico donde deba administrarse la vacuna. En ningún caso deberán utilizarse agujas de calibre 21 G (0,8 mm, aguja verde de 16 o 40 mm de longitud).

Se debe aplicar una firme presión sobre la zona de punción (sin frotar, ni masajear) durante, al menos, 2 minutos para favorecer la hemostasia. De todas formas se advertirá a los padres de la posibilidad de que aparezca un hematoma en la zona de inyección.

Para la vacunación subcutánea:

Administrar las vacunas de virus atenuados como en el resto de los niños y los adultos.

Se pueden administrar vacunas inactivadas que no contienen adyuvantes (vacuna antipoliomielítica inactivada [VPI] no combinada, actualmente no fabricada en España y solo disponible en unidades de vacunación para el viajero).

También se pueden administrar las vacunas antigripales no adyuvadas y la vacuna monocomponente frente al Haemophilus influenzae tipo b.

11. Endocrinopatías y otras enfermedades metabólicas, incluidos los errores congénitos del metabolismo

Al calendario sistemático habitual, en general deben añadirse la vacunación antigripal anual desde los 6 meses de vida, la vacunación antineumocócica secuencial (conjugada, seguido de no conjugada a partir de los 2 años de vida) y la vacunación frente a la varicela.

En pacientes con obesidad mórbida (índice de masa corporal > 3 desviaciones estándar) se recomienda la vacunación antigripal anual.

Se incluyen en este apartado algunas de las enfermedades causadas por la alteración de un gen responsable de la síntesis de una enzima, encuadradas dentro del término “errores congénitos del metabolismo (ECM)”. Aunque su incidencia por separado es baja, se trata de un grupo de enfermedades que en su conjunto tienen una frecuencia de 1/500 recién nacidos vivos. Por su heterogeneidad, el abordaje de la vacunación de estos pacientes debe ser individualizado y se deben tener en cuenta una serie de factores: 

Los niños con ECM estables o con progresión lenta de la enfermedad, en general, pueden ser inmunizados con todas las vacunas recomendadas. 

Hay que extremar la precaución en niños con ECM asociados con un riesgo significativo de morbimortalidad con eventos catabólicos. Por este motivo, estos niños deben ser vacunados bajo estricta supervisión médica, solo cuando están clínicamente estables y su condición metabólica está aceptablemente controlada. 

Algunos ECM se han asociado con inmunodeficiencia aunque, en la mayoría de los casos, las anomalías inmunológicas desaparecen o se reducen significativamente cuando se corrige el defecto metabólico. No obstante, es necesario conocer el estado inmunológico del paciente, ya que en caso de inmunosupresión estarían contraindicadas las vacunas de virus vivos atenuados.

En la tabla 17.2 se especifican las indicaciones de vacunación en función del tipo de enfermedad. En general, al calendario oficial, debe añadirse la vacunación antigripal anual desde los 6 meses de vida y la vacunación antineumocócica secuencial (conjugada, seguido de no conjugada) a partir de los 2 años de vida. 

Tabla 17.2. Vacunación en errores congénitos o innatos del metabolismo.

VACUNACIÓN EN ERRORES CONGÉNITOS DEL METABOLISMO

ECM de aminoácidos y ácidos orgánicos

Defecto enzimático Recomendación de vacunas
Fenilcetonuria  Calendario de vacunación completo, con una estrecha monitorización de la fenilalanina sérica
Tirosinemia infantil hereditaria (tirosinemia tipo I) Si recibe NTBC1, calendario de vacunación completo

Defectos del ciclo de la urea

Hiperamoniemia congénita Relación riesgo / beneficio a favor de inmunizar con calendario de vacunación completo
Estricta supervisión médica y alerta ante fiebre o anorexia
Intolerancia a la proteína lisinúrica Calendario de vacunación completo con seguimiento de los niveles de amonio en suero. En pacientes con Inmunodeficiencia las vacunas vivas estarían contraindicadas

Acidemia orgánica

Acidemia metilmalónica Calendario de vacunación completo
Acidemia glutárica tipo I

Puede tener encefalopatía aguda y desequilibrios metabólicos después de enfermedad, infección y posiblemente con la vacunación
Calendario de vacunación completo con estricta supervisión médica

Deficiencia de holocarboxilasa sintasa Si el trastorno se encuentra bajo un control clínico adecuado, se puede proceder con las vacunas programadas, excepto para pacientes con Inmunodeficiencia Combinada Grave, en los que las vacunas vivas estarían contraindicadas
Deficiencia de biotinidasa Si el trastorno se encuentra bajo un control clínico adecuado, se puede proceder con las vacunas programadas, excepto para pacientes con Inmunodeficiencia Combinada Grave, en los que las vacunas vivas estarían contraindicadas

ECM del metabolismo lipídico

Trastornos catabólicos del ácido graso

Deficiencia de MCAD2

Calendario de vacunación completo
Vacunación antineumocócica secuencial (conjugada, seguida de no conjugada) a partir de los 2 años de vida

Trastornos de almacenamiento de lípidos

Enfermedad  de Zellweger  Calendario de vacunación completo
Adrenoleucodistrofia ligada al cromosoma X Calendario de vacunación completo.  En la mayoría de los casos, el calendario vacunal ya está completado al diagnóstico
Gangliosidosis GM1

Calendario de vacunación completo
Vacunación antineumocócica secuencial (conjugada, seguida de no conjugada) a partir de los 2 años de vida

Enfermedad de Niemann-Pick tipos A y B

Calendario de vacunación completo
Vacunación antineumocócica secuencial (conjugada, seguida de no conjugada) a partir de los 2 años de vida
Si esplenectomía, vacunación antimeningocócica

Leucodistrofia metacromática (inicio tardío infantil, juvenil y adulto) Continuar con el calendario completo de vacunas
Enfermedad de Krabbe (leucodistrofia de células globoides)

Calendario de vacunación completo
Vacunación antineumocócica secuencial (conjugada, seguida de no conjugada) a partir de los 2 años de vida

ECM del metabolismo de carbohidratos

Galactosemia I  Calendario de vacunación completo
Glucogenosis tipo 1 Calendario de vacunación completo
Aspartilglucosaminuria

Calendario de vacunación completo
Vacunación antineumocócica secuencial (conjugada, seguida de no conjugada) a partir de los 2 años de vida

ECM de la purina y la pirimidina

P5_N-1 (deficiencia de uridina monofosfato hidrolasa-1)

Calendario de vacunación completo
Vacunación antineumocócica secuencial (conjugada, seguida de no conjugada) a partir de los 2 años de vida

Aciduria orótica hereditaria (deficiencia de UMP sintasa)

Calendario de vacunación completo
Vacunación antineumocócica secuencial (conjugada, seguida de no conjugada) a partir de los 2 años de vida

Deficiencia de adenilosuccinasa

Calendario de vacunación completo
Vacunación antineumocócica secuencial (conjugada, seguida de no conjugada) a partir de los 2 años de vida

Deficiencia combinada de enzima xantina oxidasa y sulfito oxidasa (deficiencia de cofactor de molibdeno)

Calendario de vacunación completo
Vacunación antineumocócica secuencial (conjugada, seguida de no conjugada) a partir de los 2 años de vida

Deficiencia de DPD

Calendario de vacunación completo
Vacunación antineumocócica secuencial (conjugada, seguida de no conjugada) a partir de los 2 años de vida

1 Fármaco usado en el tratamiento de la tirosinemia tipo 1
2 Acil CoA-deshidrogenasa de cadena media
3 Dihidropirimidina deshidrogenasa 

Modificada de Kingsley JD, et al. Immunizations for patients with metabolic disorders.Pediatrics. 2006;118:e460-70.

12. Implante coclear

Estos pacientes tienen un riesgo incrementado de padecer meningitis y otitis media. Por ello, está especialmente recomendada la vacunación antineumocócica secuencial debiendo ser esta completa con esquemas 3+1 y posteriormente refuerzo con VNP23. Solo deben recibir una única dosis de VNP23 a lo largo de su vida. También deben recibir la vacuna frente al Hib y la antigripal anual desde los 6 meses de edad.

13. Tratamiento crónico con salicilatos

Estos pacientes que reciben habitualmente dosis bajas de ácido acetilsalicílico (AAS), no tienen por qué tener un riesgo especial de sangrado/hematoma después de las inyecciones.

Deben seguir el calendario sin modificaciones. Sin embargo, se deben realizar unas consideraciones sobre la vacunación antigripal y frente a la varicela:

  • Se recomienda la vacunación antigripal anual a partir de los 6 meses de vida, para disminuir el riesgo de síndrome de Reye. No deben recibir la vacuna antigripal atenuada intranasal (no está comercializada en España), dado el hipotético riesgo de este síndrome, como indican los CDC. Por otro lado, en un paciente que hubiese recibido esta vacuna, se deben esperar 4 semanas para poder iniciar el tratamiento con salicilatos.
  • Debe considerarse la vacunación frente a la varicela para evitar el padecimiento de varicela salvaje, ya que esta afecta prácticamente de forma universal a casi todos los niños no vacunados, durante los primeros 10 años de vida. En estos casos se recomienda suspender la administración de AAS durante 6 semanas tras la vacunación. Puede valorarse la sustitución del AAS por otro tratamiento antigregante. Si ninguna de estas opciones fueran posibles y se estima elevado el riesgo derivado de la enfermedad natural, puede valorarse la vacunación, realizando seguimiento estrecho del paciente.

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14. Enfermedad celiaca

Se debe de tener en consideración en relación con la vacunación frente a la hepatitis B que, los pacientes con enfermedad celiaca son portadores del HLA-DQ2 en aproximadamente el 90-95% de los casos; este genotipo HLA ha sido asociado a una menor respuesta inmunológica tras la primovacunación frente a la hepatitis B, si bien otros estudios no encuentran esta asociación. Los péptidos de gliadina compiten con el HBsAg en la unión al HLA-DQ2, por lo que, en presencia de una gran cantidad de estos péptidos (procedentes de una dieta no restrictiva en gluten), la unión del antígeno vacunal no genera la consiguiente activación de los linfocitos T helper y, por tanto, la respuesta vacunal final es con frecuencia deficiente en estos individuos. Si se elimina el consumo de gluten, esta competición resultará mínima y permitirá al HBsAg contenido en la vacuna generar la respuesta esperada. 

Por lo tanto, a falta de datos concluyentes, diversos autores recomiendan el control serológico posvacunal y la revacunación de los no respondedores con 3 dosis, cuando ya hayan cumplido, al menos, un año de dieta exenta de gluten.
 

15. Enfermedades inflamatorias crónicas

Se incluyen en este apartado aquellas personas con enfermedades reumáticas (artritis idiopática juvenil, lupus, etc), enfermedad inflamatoria intestinal (enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa), enfermedades cutáneas crónicas, muchas de ellas con tratamiento inmunosupresor.

Estos pacientes, aunque no reciban estos tratamientos de naturaleza inmunosupresora, se ha observado que presentan mayor predisposición para el padecimiento de enfermedades infecciosas prevenibles mediante vacunación, como la gripe o la enfermedad neumocócica.

La vacuna frente a la hepatitis A estará indicada si utilizamos fármacos hepatotóxicos.

Los niños y adolescentes afectados de enfermedades inflamatorias crónicas, si no reciben terapia inmunosupresora, pueden ser vacunados con preparados atenuados como triple vírica o varicela.

Los niños con enfermedades inflamatorias crónicas que reciben terapias inmunosupresoras (TIS) o fármacos biológicos, tienen un riesgo elevado de infecciones, mayor morbimortalidad, así como recomendaciones específicas en relación con la vacunación que se pueden consultar en el capítulo correspondiente del Manual

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17. Enlaces de interés

 

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