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El brote de ébola en África podría estar llegando al final

23 marzo 2020
Fuente: 
Elaboración propia a partir de varias fuentes

El fin del 10.º brote de ébola en la Rep. Dem. del Congo (RDC) que se declaró el 1 de agosto de 2018, puede estar próximo, aunque, como advierte la OMS, no hay que confiarse.

Algunas fechas y hechos para la esperanza:

  • El 17/febrero de 2020: notificación del último caso de ébola.
  • El 9/marzo: los últimos 46 contactos finalizan los 21 días del periodo de seguimiento por una exposición previa a un caso confirmado.
  • El próximo 31/marzo se cumplirán los 42 días que corresponden a dos veces el periodo de incubación máximo de la enfermedad. Llegado ese momento sin nuevos casos, las autoridades del país y la OMS podrían declarar el fin del brote.

Ha sido un camino largo y lleno de dificultades, como indican estos pocos datos:

  • Los centros de tratamiento y los equipos sanitarios han sufrido 420 ataques violentos, con un balance trágico de 11 muertos y 86 heridos.
  • Se han notificado hasta 120 casos nuevos por semana. Si cada caso da lugar a un promedio de contactos cercano al centenar, las necesidades de equipos humanos de rastreo y seguimiento de contactos han sido extraordinarias.
  • Se han instalado 11 grandes centros de tratamiento y 11 laboratorios que han procesado hasta 3500 muestras semanales.
  • El brote ha afectado a 3 provincias (Kivu del Norte y del Sur, e Ituri), 28 distritos, con hasta 1200 km de distancia entre ellos. Comparten fronteras con Sudán del Sur, Uganda, Ruanda y Burundi, que han necesitado hasta 109 puntos de control de viajeros, por lo que han pasado más de 160 millones de personas.

Pero se mantienen las dudas de la presencia no detectada (o del riesgo) de transmisión local

La OMS también advierte de que este ansiado objetivo podría demorarse por diversas razones, y porque, además, la fortaleza de la respuesta frente al brote se ha debilitado en los últimos meses. Las causas de nuevos casos y rebrotes pueden ser:

  • La presencia de casos no detectados por la inseguridad de la zona (J Infect Dis. 2020, 7 de abril).
  • La persistencia del virus en objetos hasta varias semanas.
  • La persistencia del virus en algunos tejidos y fluidos corporales de supervivientes, de forma prolongada (testículos, ojos).
  • La presencia de animales salvajes que son reservorios naturales del virus.

Según la OMS, del 9 al 15 de marzo se informaron e investigaron más de 32·000 alertas. De estas, 2550 alertas fueron validadas como casos sospechosos, lo que requiere atención especializada y pruebas de laboratorio para descartar la infección. En el mismo período, se analizaron 2760 muestras, incluidas 1565 muestras de sangre de casos sospechosos vivos, 405 muestras de muertes de la comunidad y 790 muestras de pacientes reexaminados. Estas cifras muestran que las necesidades de equipos y recursos económicos para mantener el control del brote, son elevadas, y es el punto por donde están empezando a fallar.

Sin duda, la emergencia mundial de un nuevo coronavirus, afectará a la distribución de recursos a este y otros graves problemas de la región (como el sarampión, que ha causado más de 6000 muertes en niños pequeños en 2019).

Papel jugado por las vacunas

Desde el comienzo del brote en agosto de 2018 se ha venido utilizando ampliamente la vacuna rVSV-ZEBOV, y desde noviembre de 2019 también Ad26.ZEBOV/MVA-BN-Filo. Ambas son vacunas atenuadas, aunque con pautas y estrategias distintas. El número de dosis administradas han sido:

  • rVSV-ZEBOV: desde el 1/agosto de 2018, se han vacunado 300·330 personas (1·dosis).
  • Ad26.ZEBOV / MVA-BN-Filo: desde noviembre de 2019 a finales de febrero de 2020 se han vacunado (2 dosis) a un total de 24·023 personas.

Se esperan con mucho interés los primeros estudios que analicen la efectividad de estos programas de vacunación llevados a cabo en la RDC.

Perspectivas a medio plazo

Tras el anterior brote, el 9.º de la RDC, pasaron pocos días antes de que emergiera el brote actual, si bien ocurrió a varios miles de kilómetros. Por lo tanto, todo llama a mantener la prudencia e incrementar la fortaleza de la respuesta antes de cantar victoria (Lancet. 2020;395(10226):773). 

Si efectivamente el brote descayera, sería la oportunidad para dedicar los esfuerzos (y la imprescindible ayuda internacional) hacia la mejora de las condiciones de vida, las infraestructuras básicas, la educación, el sistema sanitario y la estabilidad social. Es destacable el hecho de que el liderazgo de la respuesta a este décimo brote ha recaido en las autoridades y científicos del propio país africano, y que han incorporado innovaciones tecnológicas y una perspectiva social, lo que, en conjunto, ha supuesto una relevante fortaleza que apuntala la esperanza (Lancet. 2020;395(10228):722).

El 17 de julio de 2019, la OMS declaró este brote de ébola como “emergencia de salud pública de interés internacional”, calificación que fue renovada el pasado 12 de febrero de 2020, y que tendrá que ser reevaluada en el plazo de pocos meses.

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El balance final de casos (imagen de arriba), así como las referencias bibliográficas han sido actualizadas al 7 de abril de 2020.

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