Go to: Contenido » | Main menu » | Information menu »


El paludismo (malaria) en el mundo: informe OMS 2020

07 diciembre 2020
Fuente: 
OMS


A pesar de los grandes avances para eliminar el paludismo (malaria) en las últimas dos décadas, el control de la enfermedad en los últimos años se ha estancado, según asegura la OMS en su informe ”World Malaria Report 2020”.

Toda la información se encuentra en la web dedicada específicamente a este evento, y están disponibles varios formatos de documentos:

Estancamiento de la lucha contra el paludismo

En 2019, el número de casos de paludismo en el mundo fue de 229 millones, una cifra con pocos cambios en los últimos 4 años: 409·000 muertes en 2019, frente a las 411·000 de 2018 (ver imagen adjunta).

Al igual que en años anteriores, la Región de África ha asumido más del 90 % de la carga total de la enfermedad. Desde el año 2000, la región ha reducido su número de muertes por paludismo en un 44·%, de 680·000 a 384·000 fallecimientos anuales. Con todo, los avances se han ralentizado en los últimos años, en particular en los países con una gran carga de la enfermedad. 

El déficit de financiación a nivel nacional e internacional es la causa de las dificultades para el acceso a los instrumentos de lucha contra el paludismo de probada eficacia (ver imagen adjunta).

La pandemia de covid, un reto añadido

En 2020, la pandemia de covid ha supuesto un desafío adicional para la prestación de servicios de salud esenciales en todo el mundo. Con todo, según el informe de la OMS, la mayoría de las campañas de prevención del paludismo han podido seguir adelante durante este año sin grandes retrasos. Aunque no está asegurado poder mantener esta situación y se teme que las interrupciones del suministro de ayuda provoquen una considerable pérdida de vidas: el informe prevé que una reducción del 10 % en el acceso a los tratamientos antipalúdicos en el África subsahariana podría provocar 19 000 muertes adicionales; reducciones del 25 % y del 50 % podrían provocar 46 000 y 100 000 muertes adicionales, respectivamente.

Estrategia “De gran carga a gran impacto”

La estrategia “High burden to high impact” (HBHI), impulsada por la OMS en 2018, ha sido adoptada por 11 países (entre ellos, 10 del África subsahariana) que suman el 70 % de la carga mundial de la enfermedad. La base es la de huir de recetas universales y planear soluciones adaptadas a la situación local o regional.

Situación en 2020

En el año 2000 la mayoría de los países africanos y la OMS se comprometieron con el objetivo de reducir drásticamente la mortalidad por paludismo. Desde entonces se estima que se han evitado 1500 millones de casos y 7,6 millones de muertes. A pesar del avance, en los últimos años este se ha ralentizado. En 2015 se publicó la guía técnica de la lucha contra la enfermedad para el periodo 2016-2030.

Los objetivos previstos para 2020 eran: reducir la incidencia de casos y las tasas de mortalidad por lo menos un 40 %, y eliminar la malaria en, por lo menos, diez países. Según el informe, no se lograrán estos objetivos (ver imagen adjunta):

  • Incidencia: en 2020 se habrán producido 56 casos por cada 1000 personas en riesgo, frente al objetivo de 35 casos/1000 (desviación del 37 %).
  • Mortalidad: en 2020 habrán fallecido en todo el mundo 9,8 personas por cada 100 000 en riesgo, frente al objetivo de 7,2 establecido en la Estrategia (desviación 22 %).

Prevención del paludismo

El informe de la OMS señala las brechas y deficiencias en los campos de la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad.

Prevención en los países endémicos

Las bases de la prevención son:

  • La lucha contra los vectores (el mosquito Anopheles), con: a) mosquiteras tratadas con insecticidas; y b) el uso de insecticidas ambientales en los domicilios.
  • Fármacos antipalúdicos preventivos: a) en el embarazo; y b) en niños menores de 5 años en países con elevada carga estacional de la enfermedad.

Vacunas contra el paludismo

En 2019, tres países -Ghana, Kenia y Malawi- introdujeron la vacuna antipalúdica RTS,S/AS01 (Mosquirix, GSK, vacuna recombinante y adyuvada) en determinadas zonas mediante un programa piloto coordinado por la OMS. Ensayos clínicos sólidos han demostrado que esta vacuna logra una reducción de casi 4 de cada 10 casos de paludismo en niños pequeños. Las pruebas y la experiencia del programa servirán de base para futuras decisiones sobre la posibilidad de ampliar la distribución de esta vacuna, aunque no están libres de objeciones éticas (BMJ. 2020;368:m734).

Hasta octubre de 2020, casi medio millón de niños han recibido la primera dosis de la vacuna en los tres países citados. El proyecto ha salido adelante con la colaboración con los ministerios de salud de los tres países, el PATH y GSK, el fabricante de la vacuna, con la financiación de Gavi, el Fondo Mundial para la lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria (Global Fund) y Unitaid. El propósito es llevar a cabo una evaluación global en 2021-22.

Referencias recientes:

Necesidades inmediatas

El informe de la OMS acaba reclamando más atención a las siguientes cuestiones pendientes:

  • Compromiso y liderazgo político.
  • Vigilancia epidemiológica y monitorización en los países de incidencia elevada.
  • Equidad en el acceso a los cuidados de salud.
  • Innovaciones en los terrenos de: a) control de vectores (nuevas materiales e insecticidas en las mosquiteras, trampas y cebos para mosquitos, control genético de las poblaciones de mosquitos; y b) vacunas con alta eficacia y duración.

La investigación de vacunas no cesa, los enfoques y objetivos son variados (vacunas preeritrocíticas, de la etapa sanguínea, placentarias, bloqueadoras de la transmisión, contra P. vivax, etc.), pero los resultados no llegan (NPJ Vaccines. 2020;5:48).

-oOo-

Más información:

Otras referencias: