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El brote de ébola cede, pero se prolonga en el tiempo

14 noviembre 2019
Fuente: 
Elaboración propia a partir de varias fuentes

El brote de ébola de la Rep. Dem. del Congo (RDC) se prolonga

El brote, que comenzó en agosto de 2018, se prolonga. Aunque en los últimos meses se ha constatado una disminución neta de los nuevos casos coincidiendo con la reducción de la inseguridad de la zona y los planes de introducción de una segunda vacuna, la OMS y las autoridades del país estudian opciones para mantener e intensificar la respuesta, utilizando todas las herramientas disponibles y adaptándose a las necesidades de escenarios diversos y cambiantes, y a las evidencias científicas disponibles. El caso es que la tasa de mortalidad está siendo similar al brote de 2014-2016 en el África occidental, aun contando con una vacuna efectiva, mejores recursos terapéuticos y una mejor respuesta global, lo que parece indicar que alguna clave se escapa al control. 

En este marco, en la reunión del SAGE del pasado mes de abril, se propuso evaluar medidas como: la reducción de la dosis de la vacuna rVSV-ZEBOV para sortear posibles problemas de producción y abastecimiento, la ampliación de los anillos alrededor de los casos, la adopción de estrategias geográficas en vez de la de los anillos alrededor de los casos, y la incorporación de nuevas vacunas, como la que se ha comentado aquí hace unos días.

Debate sobre la respuesta al brote

El debate sobre distintos aspectos y componentes de la respuesta al brote, está muy vivo (Science. 2019;364(6447):1221, Lancet Infect Dis. 2019;19(11):1174-5):

  • La vacunación sistemática (Ad26.ZEBOV/MVA-BN-Filo) sería mejor aceptada por la población que la de individuos o grupos seleccionados cercanos a los enfermos (rVSV-ZEBOV), por la estigmatización que esta puede conllevar.
  • La dependencia de una potente cadena del frío es un obstáculo que comparten ambos preparados.
  • La necesidad de usar dos dosis sitúa a Ad26.ZEBOV/MVA-BN-Filo en clara desventaja y se teme la pérdida de las segundas dosis.
  • La incorporación de una segunda vacuna, en tanto que no se ha logrado controlar el brote con la anterior, es fuente de confusión entre la población, y necesitará una fuerte inversión en comunicación.

Los equipos de Médecins Sans Frontières, muy activos en la zona (ver imagen adjunta), reclaman ampliar la población diana de la vacunación y avances en la transparencia en la gestión de la respuesta a la crisis por parte de la OMS y las autoridades de la RDC (el equipo ministerial se renovó en el pasado verano, tras expresar el anterior equipo su desacuerdo con los planes de introducir esta segunda vacuna).

David Miliband, analista político, líder de International Rescue Committee y ministro británico de asuntos exteriores en 2007-2010, cree que la respuesta no está funcionando, y propone reconducir los ejes en cinco áreas: participación de la comunidad, nuevo enfoque de la seguridad en la zona, liderazgo, especialización de las entidades involucradas en el terreno y gastar mejor los fondos económicos disponibles.

La implicación de la comunidad y la comunicación es una de las claves que podría explicar la prolongada presencia de la transmisión activa en la región. Algunas comunidades religiosas locales trabajan activamente promoviendo las teorias de la conspiración como causa del propio brote, dañando la confianza en las instituciones (Lancet Infect Dis. 2019;19(5):529-36) y alentando la resistencia social a los trabajos en el terreno (PLoS ONE. 2019;14(9):e0223104).

Nuevas incógnitas sobre el ébola

El limitado conocimiento de la biología del virus, de su interacción con sus reservorios, así como la inmunopatología de la infección del hombre, pese a los notables avances, muestra una compleja realidad aún por desentrañar. Como nuevos elementos a incorporar al debate se encuentran dos hechos recientes:

  • La publicación de datos que apuntan a una mayor mortalidad general entre los supervivientes a la infección por ébola (en Guinea, brote de 2014-16), unas 5 veces mayor que en la población general, en el año siguiente a la resolución de la enfermedad (Lancet Infect Dis. 2019;19(11):1202-8 y Lancet Infect Dis. 2019;19(11):1152-4).
  • La comprobación reciente en la RDC, de una enferma curada tras padecer la infección, y nuevamente infectada después, falleciendo finalmente por la enfermedad. Este hecho, aunque por el momento anecdótico, ha despertado la sospecha de que la máxima de considerar al individuo curado como no susceptible puede no ser cierta en todos los casos, y ha obligado a modificar los protocolos, pues las personas en esta situación que lo deseaban, asumiendo su inmunidad adquirida tras la infección, se mantenian en la primera línea de cuidado de los enfermos.

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