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La destrucción del virus de la viruela está más cerca

01 octubre 2018
Fuente: 
Elaboración propia a partir de varias fuentes.

En julio pasado, la FDA estadounidense aprobó el primer fármaco antivírico con actividad frente al virus de la viruela para administración oral: el tecovirimat.

Este hecho supone un avance considerable, pues contar con un antiviral eficaz ha sido una de las condiciones incluidas en todos los debates sobre la conservación o destrucción de las reservas del virus de la viruela. Por lo tanto, quizás, en mayo de 2019, la OMS se plantee la decisión final respecto a la destrucción de las reservas del virus de la viruela.

La viruela

La viruela ha sido desde la antigüedad una causa de enfermedad y muerte terrible. Se ha estimado que únicamente en el siglo XX causó la muerte de más de 300 millones de personas en el mundo.

Recordando solo unos cuantos apuntes históricos de los últimos años de presencia de la enfermedad en el planeta:

  • En 1975, Rahima Banu, nacida en Blangladés, fue la última persona conocida en padecer la forma grave de viruela en Asia, el continente más afectado en las últimas décadas de la enfermedad.
  • En octubre de 1977, el joven somalí Alí Maow Maalin padeció viruela (viruela minor), recuperándose después. Fue el último enfermo conocido de viruela en el mundo infectado de forma natural.
  • En 1978, murió Janet Parker un mes después de infectarse de viruela de forma accidental en un hospital de Birmingham (Reino Unido). Ha sido el último fallecimiento conocido por viruela en el mundo.
  • El 9 de diciembre de 1979, la Comisión Mundial para la Certificación de la Erradicación de la Viruela, tras 2 años de trabajo, acuerda la certificación de que el mundo se ha librado de la viruela.
  • El 24 de abril de 1980, el director general de la OMS remite un informe a la 33.ª Asamblea Mundial de la OMS a celebrar en las semanas siguientes, dando cuenta del estado de la enfermedad y proponiendo aprobar el dictamen de la comisión de expertos.
  • El 8 de mayo de 1980, la 33.ª Asamblea Mundial de la OMS, declaró con gran entusiasmo (declaración formal en inglés, informe completo en español): “Teniendo en cuenta la marcha y los resultados del programa mundial de erradicación de la viruela iniciado por la OMS en 1958 e intensificado a partir de 1967:
    1. Declara solemnemente que el mundo y todos sus habitantes han conseguido liberarse de la viruela, enfermedad sumamente devastadora que ha asolado en forma epidémica numerosos países desde los tiempos más remotos, dejando un rastro de muerte, ceguera y desfiguración, y que hace tan solo un decenio abundaba en África, Asia y América del Sur;
    2. Expresa su profunda gratitud a todas las naciones y personas que han contribuido al éxito de esta noble e históriсa empresa;
    3. Señala este hecho sin precedentes en la historia de la salud pública a la atención de todas las naciones que, gracias a su acción colectiva, han liberado a la humanidad de ese antiguo azote y han demostrado así, cómo el esfuerzo mancomunado de las naciones en favor de una causa común puede promover el progreso humano.”

El debate de la conservación o destrucción de las reservas de virus de la viruela

Se conservan reservas estratégicas del virus de la viruela, bajo condiciones extraordinarias de seguridad y por encargo de la OMS, en dos lugares del mundo, Georgia (Atlanta, EE. UU.) a cargo de los CDC y en Nobosibirsk (Rusia), bajo la custodia del Centro de Investigación Estatal Ruso de Virología y Biotecnología

Desde la declaración de la erradicación en 1980, el debate de qué hacer con las reservas mundiales del virus (conservarlas o destruirlas) está muy vivo y salvo en que debían estar centralizadas en lugares de alta seguridad bajo el control de la OMS, no ha sido posible lograr más acuerdos hasta ahora (Nature. 2018;560(7718):281). Las razones de unos y otros son muy poderosas: mantener reservas para proseguir la investigación y poder afrontar hipotéticos embates futuros de la enfermedad, por un lado, y el riesgo inherente a conservar vivos agentes mortíferos para los que casi la humanidad entera está desprotegida, por el otro. Como hecho anecdótico quizás, pero muy a tener en cuenta, es el descubrimiento en 2014 de viales olvidados con muestras del virus de la viruela en un laboratorio estándar de la FDA en Bethesda (EE. UU.), que contenian unidades viables del virus y databan de la década de 1950, según confirmó el CDC.

En noviembre de 2013 la OMS evaluó los informes parcialmente discordantes de sendos comités de expertos (un comité externo recomendaba destruir las reservas del virus, mientras que otro de la propia OMS recomendó mantenerlas al menos hasta desarrollar antivirales eficaces). En tal tesitura, en mayo de 2014 la Asamblea Mundial decidió posponer la decisión sobre la destrucción de las reservas.

En noviembre de 2017, el Advisory Committee on Variola Virus Research nuevamente debatió la cuestión y en el informe, publicado en mayo de 2018, evalúa los avances habidos y cree que se está cerca de poder tomar una decisión definitiva de destrucción completa de las reservas del virus. Los avances valorados han sido en los siguientes campos:

  • Desarrollo de test diagnósticos específicos para la detección del virus de la viruela.
  • Desarrollo de fármacos antivirales específicos y eficaces.
  • Desarrollo de modelos animales para el estudio de la viruela humana.
  • Desarrollo de nuevas vacunas hiperatenuadas o no infectantes y menos reactógenas (aunque sigue abierto el debate sobre el verdadero origen -la vaca o el caballo- del virus de la vacuna original de E. Jenner, PLoS Pathog. 2018;14(7):e1007082).
  • Desarrollo de materiales no infecciosos derivados del virus de la viruela para ulteriores investigaciones.

¿En qué situación estamos en este momento?

Al parecer, los avances han sido sustanciales y en mayo de 2019, tal como ha recomendado el último informe citado, la Asamblea Mundial de la OMS estará en condiciones de decidir sobre la destrucción de todo vestigio de la viruela (lo de “todo vestigio” hoy ya no tiene la misma significación que hace unos años; no solo por la posibilidad, nunca descartada e imposible de verificar, de la existencia de depósitos clandestinos del virus, sino sobre todo por la posibilidad hoy cercana de la capacidad para “recrear” el microorganismo a partir de su conocido genoma).

Uno de los avances destacables ha sido el desarrollo de un antiviral específico y eficaz, el tecovirimat (N Engl J Med. 2018;379:44-53). Los datos acumulados incluyen estudios de eficacia en modelos animales con los virus de la viruela del mono y de los conejos (pues, como se sabe, son imposibles de llevar a cabo estudios similares en humanos) y de farmacocinética y seguridad del fármaco, esta vez sí, en humanos, y han resultado convincentes pues la Food & Drugs Administration (FDA) estadounidense ha otorgado su aprobación al uso de dicho fármaco en eventuales infecciones por el virus de la viruela en humanos, bien como profilaxis posexposición (situación en la que las vacunas no parecían ser eficaces) o para el tratamiento de la infección. Un segundo antiviral específico, el brincidofovir, está también próximo a su evaluación final.

La decisión final espera, pero habrá de tomarse con información limitada: ¡más difícil todavía!

Una de las condiciones de la investigación sobre la viruela ha sido, desde la erradicación, la de la imposibilidad de hacerla en humanos, por motivos biológicos y éticos obvios. Por ello se han utilizado modelos animales con virus de la viruela propios de cada especie, y variables subrogadas de las que extraer conclusiones aplicables a la infección humana. Esto ha supuesto una limitación importante a la investigación, no solo técnica sino también de otros órdenes. Al fin y al cabo, se trata de desarrollar test diagnósticos para una infección que serán imposibles de probar en escenarios reales y un tratamiento eficaz para una enfermedad que nunca veremos (y ojalá que así sea); difícil realmente.

La viruela, aun erradicada hace ya casi 40 años, sigue planteando retos de enorme dificultad, aunque, sin duda, las respuestas llegarán.

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