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Vacunación de la gripe, polisorbato 80 y riesgo de COVID-19

09 julio 2020
Fuente: 
Elaboración propia a partir de varias fuentes

En las pasadas semanas ha circulado en las redes sociales (RR. SS.) un documento titulado “Posible causa de la pandemia por coronavirus: Interferencia inmunológica entre el POLISORBATO 80 de la vacuna antigripal adyuvada y el SARS-CoV-2”, cuyos autores son J. F. Gastón Añaños, A. Martínez Giménez y E. M. Sahún García, de los servicios de Farmacia y Medicina Preventiva del hospital de Barbastro (Huesca, España). En el citado documento, se relaciona la mala evolución de algunas personas infectadas por SARS-CoV-2 con la exposición previa a la vacuna frente a la gripe, la vacuna adyuvada Chiromas usada en la campaña 2019-2020. El mecanismo propuesto involucra al polisorbato 80, un componente del adyuvante utilizado en la vacuna citada, el MF59C.1, y presente, también, como excipiente en varias vacunas antigripales.

¿Qué se sabe del documento mencionado?

Hay, al menos, dos versiones del documento: 

  • La primera, la versión que ha circulado por las RR. SS., un PDF de 8 páginas, titulado “Posible causa de la pandemia por coronavirus: Interferencia inmunológica entre el POLISORBATO 80 de la vacuna antigripal adyuvada y el SARS-CoV-2”, sin fecha, y firmado por Juan F. Gastón Añaños, Ana Martínez Giménez, Elisa M.ª Sahún García (servicios de Farmacia y Medicina Preventiva, hospital de Barbastro, Huesca).
  • La segunda, fechado el 29 de junio de 2020 y firmado a título personal solo por J. F. Añaños, con el título “Hipótesis: Posible interferencia inmunológica entre el POLISORBATO 80 de la vacuna antigripal adyuvada y el SARS-CoV-2 como causa de la pandemia por coronavirus”. Este es un PDF de 10 páginas.

No se trata de un estudio científico formal, sino solo lo que parece ser un borrador en el que se exponen una serie de especulaciones en torno a la experiencia de los autores con los enfermos con COVID-19. 

Según advierte el primer autor, la versión difundida en las RR. SS. es un “borrador de un borrador” que no debió publicarse, lamenta que lo hayan utilizado los grupos antivacunas, y que él sí se vacuna cada año contra la gripe, aunque “yo no me inyectaría nada que tuviera ese producto”, en alusión al polisorbato 80. También asegura que sigue trabajando en su hipótesis ya que “mi sospecha sobre el polisorbato sigue ahí”. 

La realidad es que este documento ha sido ampliamente difundido por grupos antivacunas y otras personas en las RR. SS., aunque, como era de esperar, no es el único bulo que circula atribuyendo una relación entre la vacunación de la gripe estacional y la pandemia; también circulan audios y una infinidad de otras falsas informaciones y disparatadas hipótesis disfrazadas de estudios científicos o de opiniones de científicos.

En la segunda versión del documento, el autor parece renunciar a finalizar su investigación porque “no se ha podido reclutar un significativo número de pacientes…”, pero llega a proponer un “posible tratamiento” para los pacientes con COVID-19, frente a la hipotética interferencia de los anticuerpos frente al polisorbato 80, sugiere que readministrar la propia vacuna antigripal adyuvada podría “liberar a las células del paciente del ataque masivo de dichos anticuerpos”.

¿Qué es el polisorbato 80?

El polisorbato 80 (Tween 80) es un producto sintético con propiedades emulsionantes y estabilizantes que se usa en alimentación (aditivo alimentario autorizado E433, Codex Alimentarius, FAO/OMS), cosmética y en la producción de diversos medicamentos, entre ellos algunas vacunas antigripales, que se considera seguro cuando se usa según las especificaciones establecidas.

Polisorbato 80 forma parte del adyuvante MF59C.1 de la vacuna Chiromas en la pasada temporada 2019-2020. También es uno de los excipientes de otras vacunas antigripales de la temporada pasada (Chiroflu, Fluarix tetra, Flucelvax tetra e Influvac tetra).

No hay indicios de que la vacuna antigripal incremente el riesgo de COVID-19

La posible coincidencia de la epidemia de gripe estacional y un posible recrudecimiento de la actual pandemia de COVID-19 podría exponer al sistema sanitario a un estrés importante, lo que resulta extraordinariamente preocupante a la vista de los terribles meses de marzo a mayo pasados, en los que el sistema sanitario ha sido ampliamente superado con un resultado final de miles de víctimas directas e indirectas de COVID-19, miles de personas con otros problemas de salud no atendidos, miles de sanitarios agotados e insuficientemente protegidos por las autoridades sanitarias, y unas expectativas económicas y sociales sumamente decepcionantes para los próximos años.

Una eventual nueva ola de COVID-19 a la vez que la gripe estacional podría tener un impacto poblacional trágico. El Ministerio de Sanidad (MS) ha salido al paso tratando de minimizar el impacto de las dudas que el documento antes mencionado podría tener en la aceptación de la vacuna antigripal de la campaña que comenzará en el próximo otoño.

Una nota informativa del Ministerio de Sanidad, fechada el 30 de junio, recuerda que:

  • Es muy importante mejorar las coberturas vacunales frente a la gripe alcanzadas en las pasadas temporadas.
  • No hay un mayor riesgo de infectarse por SARS-CoV-2 o de padecer COVID-19 de mayor gravedad por haber recibido una vacuna frente a la gripe, y que bien al contrario, la vacunación antigripal podría reducir la mortalidad de la COVID-19.

La nota del MS menciona algunas publicaciones que ilustran las cuestiones aludidas:

  • Skowronski DM y otros investigadores de varias universidades canadienses reevalúan retrospectivamente los datos de efectividad de la vacunación antigripal en siete temporadas previas (2010-11 a 2016-17) buscando confirmar la ausencia de impacto de la vacunación antigripal sobre el síndrome gripal causado por virus distintos a los de la gripe. Entre estos se encuentran los cuatro coronavirus que causan infecciones respiratorias agudas leves estacionales habitualmente (229E, NL63, OC43 y HKU1). Sus hallazgos confirman que la vacunación antigripal reduce el riesgo de padecer infección gripal pero no afecta a otras infecciones similares causadas por coronavirus u otros virus (Clin Infect Dis. 2020, 22 de mayo). Estos resultados, al igual que otra investigación aún en fase preprint (medRxiv. 2020, 26 de junio), matizan algunos datos no confirmados en relación con la posible interferencia de la vacunación antigripal en el riesgo de padecer otras infecciones respiratorias como las de los coronavirus estacionales (Vaccine. 2020;38(2):350-4). 
  • Martín-Hernández D y cols. encuentran una relación negativa entre coberturas de vacunación antigripal en la pasada temporada y la letalidad de la COVID-19 en Italia (J Med Virol. 2020, 9 de junio).
  • Salem ML y cols. exponen la hipótesis de que la infección previa por gripe y la vacunación antigripal podrían constituir factores que expliquen la menor gravedad de la infección COVID-19 en niños y personas vacunadas (Med Hypotheses. 2020;140:109752).

La desinformación tiene consecuencias

Podría argumentarse que la propuesta de J. F. Añaños es una hipótesis merecedora de investigación, ya que aunque carece del mínimo rigor científico, la gravedad de la COVID-19 y la incertidumbre en torno a ella, justificaría no ahogar cualquier hipótesis por muy disparatada que pareciera, y que, puestos a alargar la mirada, recordar que algunos históricos hallazgos geniales parecieron alocados antes. Bien, una hipótesis más a evaluar, pero mediante el rigor del método científico. Pero resulta un error mayúsculo difundir en las RR. SS. un borrador repleto de conjeturas que cualquiera podría utilizar, como así ha sido, para menoscabar el impacto de las políticas de salud pública en relación con la vacunación antigripal. Las consecuencias podrían ser graves si las dudas que promueve reduce la adherencia a la vacunación de la gripe.

El Ministerio de Sanidad ha estado muy acertado saliendo al paso, proporcionando información y contrarrestando el alcance del documento de conjeturas de J. F. Añaños.

Vacunación antigripal 2020-2021

En las actuales circunstancias, la campaña de vacunación antiogripal de la temporada 2020-2021, que comenzará el próximo mes de octubre, se plantea como un reto de salud pública en el que las autoridades sanitarias están depositando la esperanza de que una mejora de las coberturas vacunales pudieran paliar el impacto sanitario de una posible coincidencia de la gripe estacional y la pandemia de COVID-19 aún activa.

Recomendaciones del Ministerio de Sanidad para la temporada 2020-2021 (PDF, 5 páginas, fecha 5 de mayo de 2020), entre las que se pueden destacar:

  • Los grupos de riesgo en los que se recomienda la vacunación son los mismos que en temporadas anteriores, con la única novedad de la inclusión de las mujeres puérperas no vacunadas antes en los seis meses tras el parto. También, recordar la novedad del año pasado, la inclusión de los lactantes, a partir de los 6 meses de edad y hasta cumplir 2 años, que nacieron prematuros (menos de 32 semanas de gestación).
  • La dosis a administrar en los niños, a partir de los 6 meses de edad es de 0,5 ml (dosis completa), independientemente de la vacuna inactivada usada.
  • La pauta de dos dosis, separadas por un intervalo de un mes, en los niños menores de 9 años (6 meses a 8 años de edad) que no hubieran recibido dos dosis en años precedentes. La importancia de cumplir la pauta de dos dosis ha sido puesta de manifiesto en una publicación reciente (JAMA Pediatr. 2020;174(7):705-13JAMA Pediatr. 2020;174(7):643-4). 
  • La campaña comenzará en el mes de octubre, "tan pronto como sea posible".
  • Los objetivos propuestos es de alcanzar al 75 % de los mayores de 65 años y los profesionales sanitarios y colectivos sociales prioritarios, y del 60 % en gestantes y personas con factores de riesgo.

Más información sobre la próxima campaña de vacunación actigripal:

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