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Hay otras pandemias, como la del VIH

14 diciembre 2020
Fuente: 
Elaboración propia a partir de varias fuentes

Mientras el mundo está ocupado persiguiendo acabar con la pandemia de covid por el virus SARS-CoV-2, otra pandemia, la del VIH (virus de la inmunodeficiencia humana), convive con nosotros desde hace décadas, y aún hoy sigue mostrando su trágica cara en forma de casos nuevos, enfermedad crónica y muertes. El día 1 de diciembre se celebró el Día Mundial del Sida, con el lema “Solidaridad mundial, responsabilidad compartida”. En esta ocasión, ONUSIDA (UNAIDS en inglés) nos acerca una realidad compleja como es que la lucha contra la enfermedad y por la salud global se interrelaciona con otros problemas fundamentales, tales como la necesidad de reducir la desigualdad, por los derechos humanos, la igualdad de género, la protección social y el crecimiento económico (OMS, Día Mundial del Sida 2020). 

El sida en cifras

Un informe reciente de ONUSIDA pone de manifiesto que no ha sido posible conseguir los objetivos planeados para 2020 en la lucha contra el sida: tres millones y medio de infecciones por el VIH y 820·000 muertes relacionadas con el sida desde 2015, por encima de lo previsto. Además, la respuesta podría retrasarse aún más si la pandemia de covid provoca interrupciones importantes en los servicios de salud para prevenir y tratar el VIH.

En 2019, a nivel global, según la OMS y ONUSIDA:

  • 38 millones de personas infectadas por el VIH.
  • 1,7 millones de casos nuevos en el año.
  • 690·000 personas muertas por causas relacionadas con el sida.
  • 68 % de los adultos comenzaron tratamiento antirretroviral.

No en todas las regiones del mundo se está viviendo la misma realidad, ni se está avanzado del mismo modo. Ha habido progresos en África Oriental y Meridional, donde las nuevas infecciones por el VIH se han reducido en un 38 % desde 2010. Esto contrasta con Europa Oriental y Asia Central, que han visto un asombroso aumento del 72 % en las nuevas infecciones por VIH desde 2010. Estas también han aumentado en un 22 % en el Medio Oriente y África del Norte, y en un 21 % en América Latina.

En España, a pesar de los avances, queda mucho por hacer. Se calcula que el año 2019 hubo más de 2600 nuevos infectados. El 85,8 % eran hombres y la mediana de edad (el valor central de las edades de todos los infectados colocadas en orden) fue de 36 años. Las tasas de nuevos diagnósticos de VIH son similares a las de otros países de la Región Europea de la OMS, aunque superiores a la media de los países de la Unión Europea y de Europa Occidental. En España viven unas 150·000 personas con infección por VIH, y según la última estimación del Grupo Español para el Estudio del Sida (Gesida), esta cifra aumenta ligeramente cada año. Gracias a los exitosos programas de prevención de la transmisión materno-infantil, los casos de nuevas infecciones de edad pediátrica son escasos en España. Pero la población joven no está libre del VIH: en 2020 el 11,9 % de las nuevas infecciones tenía entre 15 y 24 años (niños nacidos fuera de España que acompañan a sus familias y procedentes de adopciones internacionales), lo que hace necesario invertir en campañas de prevención y educación dirigidas a población joven.

Los Objetivos del Desarrollo Sostenible para 2030

En el año 2000 se formularon los Objetivos de Desarrollo del Milenio con la mirada puesta en 2015. Mitigar y acabar con el sida, el paludismo y otras enfermedades era uno de los ocho objetivos propuestos. En 2015, se constató que, pese a los indudables avances en numerosos campos, no se había alcanzado ninguno plenamente, por lo que se reformularon los objetivos y se situó la mira en el año 2030.

Los 17 nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son más realistas, incluyen los anteriores y añaden otros nuevos como la lucha contra la desigualdad y la mejora de las ciudades y las infraestructuras. El objetivo núm. 3, sobre salud y bienestar, incluye la lucha contra el sida y otras enfermedades y muestra las cifras y metas concretas planteadas. Aunque también otros ODS están implicados en la lucha contra el sida.

Estigma y discriminación

No existe otra enfermedad en la que el estigma y la discriminación social sean tan determinantes. La persona con sida queda marcada, y esto junto con otras fuentes de desigualdad y exclusión, están siendo barreras importantes para poder conseguir mitigar este mal. Dar visibilidad y poner al alcance de las personas con VIH los servicios de salud de forma universal y sin prejuicios ayudaría a avanzar en la reducción de nuevos casos y para mejorar la salud de las personas infectadas.

Existe también diferencia de género en la atención al VIH; las mujeres y las niñas en África Subsahariana continúan siendo las más afectadas y representaron el 59 % de todas las nuevas infecciones 2019 (4500 casos en niñas, adolescentes y mujeres jóvenes entre 15 y 24 años). Los casos en mujeres jóvenes representaron el 24 % de todas las nuevas infecciones en 2019, a pesar de ser estas solo el 10 % de la población.

En España se han dado grandes pasos en la respuesta frente al VIH en los últimos años. Se ha avanzado en la consecución de los objetivos 90-90-90 de ONUSIDA. En 2018 se firmó el Pacto Social por la No Discriminación y la Igualdad de Trato asociada al VIH, y se ha conseguido acabar con la exclusión de las personas con VIH en el acceso a la función pública. En septiembre de 2019 se incluyó la profilaxis preexposición (PrEP) como prestación en el SNS.

Pandemia de covid y el VIH

La pandemia de covid está impactando a nivel global en la respuesta frente al problema del VIH y el sida. Y podría deteriorarla aún más: la interrupción completa de los tratamientos anti-VIH podría causar más de 500·000 muertes adicionales en África Subsahariana durante el próximo año, retrocediendo a cifras de mortalidad existentes hace tiempo. En 2019, la financiación disminuyó un 7 %, y está siendo un 30 % inferior a lo necesario según estimaciones recientes.

Los niños frente al VIH y la covid

Si bien uno de los logros más importantes para evitar las nuevas infecciones VIH en niños, es el diagnóstico y tratamiento universal de la gestante con VIH (a nivel global se realiza en el 85·% de los embarazos), en 2019 un total de 320·000 niños y jóvenes de hasta 20 años contrajeron el VIH; 110·000 murieron a causa de ello, y poco más de la mitad accedieron a tratamiento, muy por detrás de la cobertura del conjunto de adultos con VIH (62 %). Y esto sucedía antes de que la covid interrumpiera en muchos lugares del mundo los servicios vitales de prevención y tratamiento del VIH.

En el informe de UNICEF de 2019 se pueden encontrar algunas cifras para la reflexión. La cobertura del tratamiento pediátrico contra el VIH también cede ante las desigualdades, es mayor en Oriente Medio y África del Norte (81 %), seguida de Asia Meridional (76 %), África Oriental y Meridional (58 %), Asia Oriental y el Pacífico (50 %), América Latina y el Caribe (46 %) y África Occidental y Central (32 %).

Vacunas para prevenir el VIH

Las dificultades para la obtención de una vacuna preventiva frente al VIH son debidas a múltiples causas, entre ellas la enorme variabilidad del virus, que ha hecho que los productos probados hasta ahora hayan logrado un escaso nivel de protección frente a la adquisición de la infección (Front Immunol. 2020;11:590780). Siguiendo muy distintos enfoques teóricos se han probado más de un centenar de candidatos a vacunas del VIH en seres humanos, sin resultados. El éxito de los tratamientos antirretrovirales, junto con las dificultades mencionadas, han ralentizado la investigación en la búsqueda de vacunas.

En 2009 se publicaron los resultados de un estudio en fase 3 de un producto denominado RV144 y llevado a cabo en Tailandia. Este estudio, llamado el "estudio tailandés" desde entonces, encontró una eficacia vacunal modesta, del 31,2 % (N Engl J Med. 2009;361:2209-20), pero abrió una perspectiva prometedora. Después se han desplegado distintas líneas de investigación aprovechando los hallazgos del RV144:

  • En 2017, el estudio Imbokodo (NCT0306069), cuyos primeros resultados se publicaron un año después (Lancet. 2018;392(10143):232-43).
  • En 2019 se ha iniciado la fase 3, con estudios a gran escala, de un nuevo candidato a vacuna del VIH. Este ha sido desarrollado por Janssen y utiliza la misma tecnología que la empleada para su candidato a vacuna frente a la covid. Las proteínas más representativas del VIH-1 son vehiculizadas por un adenovirus (Ad26). El estudio Mosaico utiliza una mezcla de adenovirus recombinantes que expresan distintas proteínas. Los primeros ensayos se han hecho con dos componentes vacunales por separado y han superado los estudios de seguridad y eficacia, por lo que se ha puesto en marcha la siguiente fase de la investigación, con tres y cuatro componentes, para comprobar que funcionan en condiciones reales. El ensayo durará de 24 a 36 meses, para verificar la efectividad y duración de la protección, y se van a reclutar 3800 participantes a nivel Internacional, 250 de ellos en España (NCT03964415). 

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