Vista creada el 19/06/2019 a las 17:13 h

El sarampión en países ricos y pobres

15 mayo 2019
Fuente: 
Elaboración propia a partir de varias fuentes
a incidencia y mortalidad asociada al sarampión impacta de forma distinta en países ricos y pobres, llevándose estos últimos la peor parte

[1]

Como se ha dicho ya, la escalada de casos de sarampión en el mundo en 2019 [2] (promedio 300 %) no se reparte de forma homogénea: en el continente africano el incremento ha sido del 700 %, y en la Región Europea de la OMS, del 300 %, aunque, en este caso, la gran mayoría de casos corresponde a un solo país, Ucrania.

Niños no vacunados en países con nivel económico medio/alto

Del total de niños no vacunados, según UNICEF [3], el 28,3 % corresponden a 10 países con un nivel económico medio/alto, en los que se presupone que las vacunas se suministran de forma gratuita y no debiera haber problemas de acceso a la vacunación. Ordenados por la tasa de niños no vacunados por millón de habitantes, son: Argentina, Francia, Reino Unido, EE. UU., Canadá, Chile, Italia y Australia (seguidos a cierta distancia de Japón y Alemania); por el número de casos, destaca EE. UU.

De lo anterior se deduce que aproximadamente 2 de cada 3 niños no vacunados reside en países con menor nivel de desarrollo o directamente en los más desfavorecidos. 

Causas de la caída de las coberturas en los países desarrollados

Sin duda la caída de las coberturas vacunales [4] están detrás de los brotes de sarampión que experimentan estos y otros países desarrollados, lo cual resulta frustrante pues la solución, la vacuna, es efectiva y segura (N Engl J Med. 2019 Apr 17 [5]). 

Pero ¿cuáles son las causas reales de la caída de las coberturas en los países desarrollados? La respuesta a esta pregunta no es sencilla ni única. Resulta fácil caer en la tentación de achacar el problema exclusivamente a la pérdida de confianza en las vacunaciones por la desinformación, el efecto de las redes sociales y de los movimientos antivacunas. Pero, siendo estas importantes, no son las únicas, y quizás en determinados lugares y momentos tampoco las principales [6]

Debe indagarse la contribución de otras variables como: 

  • Las pautas de comportamiento social (el número de niños que reciben la primera dosis, pero no vuelven a por la segunda es creciente, ¿por desidia, escasa responsabilidad social, falta de información…?); 
  • Las condiciones y barreras de acceso a la vacunación de naturaleza estructural: poblaciones o bolsas de población aisladas geográfica, social y culturalmente; 
  • Las barreras relativas a la organización de los programas de vacunación (información, acceso a las citas, horarios de vacunación, etc.). 

Según este razonamiento, fiarlo todo a la contención y restricción de la difusión de información no rigurosa por las redes sociales -siendo ello sin duda importante-, y a la coacción resultante de medidas legales y reglamentos, es arriesgar demasiado. No es que estos aspectos y medidas no deban ser abordadas y puestas en marcha puntualmente (que pueden ser necesarias y oportunas en determinadas circunstancias), y no deben infravalorarse, sino que el análisis y las intervenciones no deben limitarse a estos aspectos.

Abordar con posibilidades de éxito la caída de las coberturas vacunales exige analizar las causas y diseñar un plan ajustado a las condiciones y necesidades reales y concretas de cada país o región.

El sarampión se ceba en los países con escasos recursos 

[7]Recordando dos cifras mencionadas antes:

  • Dos de cada 3 niños no vacunados frente al sarampión reside en países con recursos limitados o pobres.
  • Mientras que el incremento global de casos de sarampión en los primeros meses de 2019 ha sido del 300·%, en África este aumento ha sido del 700 %.

A nivel de país, Madagascar, Ucrania y Filipinas (el número de casos de este último país [8] no está correctamente reflejado en la figura adjunta) acumulan la gran mayoría de casos de sarampión, y comparten, también, los hechos de contar con limitados recursos y adolecer de conflictos sociales y violencia. En Madagascar [9], directamente la pobreza; en Filipinas, también la pérdida de confianza de la población en las vacunas como consecuencia del desastre de la vacuna del dengue; y en Ucrania [10], la conjunción de la crisis de confianza de los profesionales y el colapso social relacionado con el conflicto armado con Rusia.

El caso de Venezuela [11] también es muy ilustrativo, ya que el brote de sarampión se mantiene activo desde 2017, y pesa en ello la situación de crisis política y social prolongada que padece este país.

Causas de las coberturas vacunales bajas en los países menos desarrollados

[12]Las coberturas vacunales bajas están detrás de la elevada incidencia del sarampión, mientras que la elevada mortalidad de la enfermedad en estos países está relacionada con la malnutrición y otras comorbilidades propias de la pobreza, y la carencia de sistemas sanitarios capaces de ofrecer tratamientos de soporte eficaces a los enfermos.

A su vez, las causas de las coberturas vacunales bajas en países pobres son, principalmente, la falta de disponibilidad de vacunas asequibles y de logísticas suficientes, aunque pesan también, y no poco, la desinformación [13], las creencias personales o culturales y la presión de grupos contrarios a las vacunaciones por distintos motivos. 

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