| En pocas palabras |
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Introducción
La lucha contra la malaria o el paludismo ha sido uno de los mayores desafíos de salud pública global durante las últimas décadas. Gracias a nuevas herramientas, inversiones sostenidas y estrategias de control más eficaces, el mundo ha logrado salvar millones de vidas.
Sin embargo, el World Malaria Report 2025 [1] de la Organización Mundial de la Salud (OMS) revela una realidad dual: mientras que en 2024 se evitó la muerte de un millón de personas gracias a intervenciones innovadoras, el avance está en riesgo debido al rápido aumento de la resistencia a los medicamentos antipalúdicos, especialmente en África.
Este fenómeno amenaza con revertir logros históricos y plantea la necesidad urgente de reforzar la vigilancia, la investigación y la cooperación internacional.
Un balance global: avances significativos, pero insuficientes
Desde el año 2000, el mundo ha logrado evitar 2,3 mil millones de casos de paludismo y 14 millones de muertes, cifras que reflejan el impacto de las campañas de prevención, diagnóstico y tratamiento implementadas en países endémicos. Solo en 2024, las nuevas herramientas —incluyendo mosquiteras de última generación, terapias combinadas y avances en vigilancia epidemiológica— permitieron salvar un millón de vidas.
A pesar de estos avances, el paludismo sigue siendo una de las enfermedades infecciosas más mortales del planeta. En 2024 se registraron 282 millones de casos y 610 000 muertes, lo que supone 9 millones de casos más que el año anterior. La tendencia ascendente preocupa a los expertos, ya que indica un estancamiento en el progreso global y un riesgo real de retroceso.
África: el epicentro de la carga mundial
El informe subraya que la Región de África de la OMS continúa soportando la mayor parte del peso de la enfermedad. Once países concentran aproximadamente dos tercios de los casos y muertes globales.
Factores como la fragilidad de los sistemas sanitarios, el cambio climático, la urbanización descontrolada y la persistencia de vectores altamente eficientes contribuyen a esta situación.
Además, la expansión de la resistencia a los medicamentos está ocurriendo precisamente en esta región, lo que agrava aún más el panorama. La OMS advierte que la combinación de alta transmisión y resistencia farmacológica podría desencadenar un aumento abrupto de casos y muertes si no se actúa con rapidez.
La amenaza creciente de la resistencia a los antimaláricos
Uno de los hallazgos más alarmantes del World Malaria Report 2025 es la confirmación de resistencia parcial a la artemisinina —el pilar del tratamiento actual— en al menos ocho países africanos. La artemisinina, utilizada en terapias combinadas, ha sido fundamental para reducir la mortalidad desde la caída de la eficacia de fármacos como la cloroquina o la sulfadoxina-pirimetamina.
La resistencia parcial no implica que los tratamientos hayan dejado de funcionar por completo, pero sí que su eficacia está disminuyendo. Además, existen señales preocupantes de que algunos de los medicamentos combinados con artemisinina también están perdiendo efectividad.
Este fenómeno podría tener consecuencias devastadoras, como:
- Aumento de fracasos terapéuticos, especialmente en zonas con alta transmisión
- Mayor riesgo de propagación de cepas resistentes
- Incremento de hospitalizaciones y mortalidad, especialmente en niños menores de cinco años
- Mayor presión sobre sistemas sanitarios ya debilitados
La OMS subraya que la resistencia farmacológica es un proceso natural, pero su expansión puede acelerarse por el uso inadecuado de medicamentos, la falta de acceso a diagnósticos fiables y la circulación de tratamientos falsificados o de baja calidad.
[2]Historia de la introducción de los principales antipalúdicos y de la primera aparición de resistencia registradas. Fuente: OMS.
Nuevas herramientas: una esperanza real, pero insuficiente por sí sola
El informe destaca que las innovaciones recientes han sido clave para salvar vidas. Entre ellas:
- Mosquiteras tratadas con insecticidas de nueva generación, más eficaces contra mosquitos resistentes
- Sistemas de vigilancia digital, que permiten detectar brotes con mayor rapidez
- Nuevas formulaciones terapéuticas, diseñadas para retrasar la aparición de resistencia
- Vacunas contra el paludismo, que, aunque aún no están ampliamente implementadas, representan un avance histórico
[3] Países que implementan la vacuna contra la malaria o planean introducirla con aprobado de GAVI en 2024. Fuente: OMS.
Sin embargo, la OMS advierte que estas herramientas deben integrarse en estrategias nacionales sólidas y sostenibles. La falta de financiación, la inestabilidad política y las crisis humanitarias dificultan su implementación en muchos países.
El impacto del cambio climático y la movilidad humana
El cambio climático está ampliando las áreas de transmisión del paludismo.
Regiones que antes eran demasiado frías o secas para el mosquito Anopheles ahora presentan condiciones favorables para su reproducción. Esto implica:
- Nuevas zonas en riesgo, especialmente en África oriental y regiones montañosas
- Mayor duración de las temporadas de transmisión
- Incremento de la carga en poblaciones no inmunizadas
La movilidad humana —incluyendo migraciones forzadas, desplazamientos por conflictos y urbanización acelerada— también contribuye a la expansión de la enfermedad y dificulta la vigilancia.
El camino hacia la eliminación: avances y desafíos
A pesar de las dificultades, el informe celebra que 47 países y un territorio han sido certificados como libres de paludismo por la OMS. Esto demuestra que la eliminación es posible cuando existe voluntad política, financiación adecuada y estrategias basadas en evidencia.
Sin embargo, para los países con alta transmisión, la eliminación sigue siendo un objetivo lejano. La OMS insiste en que se necesitan:
- Inversiones sostenidas en investigación y desarrollo
- Refuerzo de los sistemas de salud
- Acceso universal a diagnóstico y tratamiento
- Programas de prevención adaptados a contextos locales
- Cooperación internacional para frenar la resistencia farmacológica
Conclusiones
El World Malaria Report 2025 presenta un panorama complejo: por un lado, los avances tecnológicos y las estrategias de control han salvado un millón de vidas en un solo año; por otro, la resistencia a los medicamentos amenaza con deshacer décadas de progreso.
El paludismo sigue siendo una emergencia sanitaria global que requiere atención urgente, especialmente en África.
La comunidad internacional se enfrenta a un punto de inflexión. Si se actúa ahora —reforzando la vigilancia, invirtiendo en nuevas herramientas, garantizando el acceso equitativo a tratamientos y combatiendo la resistencia— es posible mantener el rumbo hacia la eliminación. Si no, el mundo podría enfrentarse a un resurgimiento devastador de una enfermedad que ya ha demostrado ser implacable.
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Bibliografía
- Organización Mundial de la Salud. Gracias a las nuevas herramientas, el año pasado se salvaron un millón de vidas del paludismo, pero los avances peligran por el aumento de la farmacorresistencia. Comunicado de prensa. 4 de diciembre de 2025. Disponible en: https://www.who.int/es/news/item/04-12-2025-new-tools-saved-a-million-li... [4]
- Organización Mundial de la Salud. Nuevas herramientas salvaron un millón de vidas de la malaria el año pasado, pero el progreso está amenazado mientras aumenta la resistencia a los medicamentos. Nota de prensa. 4 de diciembre de 2025. Disponible en: https://www.who.int/news/item/04-12-2025-new-tools-saved-a-million-lives... [5]
- Organización Mundial de la Salud. World Malaria Report 2025. OMS, 4 de diciembre de 2025. Disponible en: https://www.who.int/teams/global-malaria-programme/reports/world-malaria... [1].
Más información en esta web
- CAV-AEP. Otras noticias [6] sobre el paludismo y sus vacunas.
- Manual de Inmunizaciones en línea de la AEP. Capítulo 51.4 Inmunizaciones frente a las enfermedades tropicales. Paludismo o malaria [7].

