Vista creada el 25/09/2018 a las 13:03 h

Las vacunas pueden contribuir a resolver el problema de las resistencias a antimicrobianos

23 Febrero 2018
Fuente: 
Nature Medicine.
En un contexto de incremento incesante de las resistencias a los antimicrobianos, las vacunas podrían contribuir a su solución.

Recientemente, la revista Nature Medicine (Nat Med. 2018;24(1):10-19 [2]) ha publicado un artículo en el que, de manera extensa, se analiza el creciente problema de la resistencia a los antimicrobianos (RAM), un hecho que ha tenido una notable repercusión mediática en los últimos meses en todo el mundo. En otra página de esta web puede leerse un resumen y comentario [1] de mayor amplitud del citado artículo.

Se estima que, de no cambiar la tendencia, para el año 2050 se pueden perder 10 millones de vidas anuales como consecuencia de la RAM, cifra por encima de los 8,2 millones de muertes por cáncer. Poniendo esta cifra en perspectiva: actualmente, al menos 700·000 personas mueren por infecciones causadas por microorganismos resistentes cada año en todo el mundo, más que el número de muertes causadas por tétanos, cólera y sarampión juntos.

Es por ello por lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) promueve una acción mundial sobre la RAM [3], respaldada por los gobiernos y las agencias de salud y, en cuyo contexto, se discuten numerosas estrategias para tratar de atajar el problema, entre ellas el aumento de la inversión en investigación, el desarrollo de nuevos antibióticos, el uso racional de los mismos y la reducción de la utilización de los antibióticos en la cría de ganado.

Históricamente, las vacunas han sido poco reconocidas como herramientas para reducir la resistencia a los antimicrobianos, aun cuando su efectividad en la reducción de la enfermedad y la RAM están bien documentadas. En este contexto, las vacunas comienzan a situarse como una estrategia esencial y altamente efectiva para mitigar la RAM [4]. Es bien conocido que el uso de algunas vacunas previene las infecciones, reduce la necesidad de uso de antibióticos y disminuye la presión selectiva sobre el fármaco que puede dar lugar a cepas resistentes.

A lo largo del artículo comentado (Nat Med. 2018;24(1):10-19 [2]) se describen los avances en la RAM con el uso de las vacunas conjugadas frente a Haemophilus influenzae tipo b y Streptococcus pneumoniae, asi como la de la gripe. A su vez, se hace un recorrido por las amenazas que suponen patógenos como el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SAMR), Clostridium difficile y una nutrida lista que la OMS ha definido como microorganismos para los cuales se necesita desarrollar nuevos antibióticos [5], y que, por tanto, representan una notable amenaza para la salud humana: Escherichia coli, Klebsiella pneumoniae, Enterobacter spp., Serratia spp., Proteus spp., Providencia spp. y Morganella spp., sin olvidar a Mycobacterium tuberculosis con la carga más alta de individuos infectados [6] por cualquier enfermedad infecciosa a nivel global, con aproximadamente un cuarto de la población mundial infectada (tuberculosis latente).

La investigación y desarrollo actual de vacunas se enfocan también hacia los microorganismos con mayor resistencia a antibióticos o asociados con su elevado consumo. Así, existen líneas de investigación de vacunas en distintas fases de desarrollo frente a los agentes señalados y también a Streptococcus del grupo B.

En el momento presente, los trabajos se centran en disminuir los obstáculos para el acceso a las vacunas actualmente disponibles a nivel mundial (especialmente en países con recursos escasos) y aumentar los fondos destinados a investigación para el desarrollo de nuevas vacunas y para la identificación de las poblaciones diana de las mismas.

Mucho camino pues por recorrer en el avance hacia la solución a un problema de extraordinaria dimensión.

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