Vista creada el 12/11/2019 a las 08:03 h

¿Cómo era el mundo antes de las vacunas?

28 agosto 2019
Fuente: 
National Geographic
Un reportaje de National Geographic trata de mantener viva la memoria de lo que eran las enfermedades que las vacunas han hecho desaparecer

[1]

El portal de internet en español de National Geographic [2] ha publicado recientemente un reportaje [1], firmado por Richard Conniff [3], titulado “No podemos permitirnos olvidar cómo era el mundo antes de las vacunas”; como subtítulos, añade: “El sarampión ha resurgido en Estados Unidos y en muchos países más. La amnesia histórica tiene parte de la culpa”.

El autor, nacido en 1951, hila el relato a partir de lo que fueron vivencias propias y recuerdos de cuando las vacunaciones se abrían paso en Estados Unidos. Eran años en los que era común experimentar, conocer o vivir con personas afectadas por enfermedades como la viruela, el sarampión, la difteria o la polio. La transformación desde aquella situación hasta el mundo de hoy, la describe como una situación paradógica: “Las vacunas nos salvan de enfermedades y después hacen que nos olvidemos de las enfermedades de las que nos han salvado. Una vez la amenaza desaparece de nuestras vidas, nos relajamos. O peor, nos inventamos otras cosas de las que preocuparnos”.

Es casi inevitable que su primera referencia sea el sarampión, habida cuenta de la triste reemergencia de la enfermedad en EE. UU.: en 2019 y hasta el 22 de agosto, van 1215 casos confirmados [4], la cifra más alta desde 1992, y que probablemente haga perder la calificación de “país libre de sarampión endémico” obtenida en el año 2000. Habla de padres bienintencionados con miedo irracional que han olvidado, o quizás nunca hayan sabido, que por el sarampión “33 de cada 100·000 casos acaban sufriendo algún tipo de daño del sistema nervioso central, además de los que fallecen”.

También la rubeola, la viruela, la difteria y las infecciones por Haemophilus influenzae tipo b (Hib) forman parte de la historia, cercana aún pero casi olvidada, que hacía enfermar y morir a miles de familiares y ciudadanos cada año. 

Respecto a la difteria, recuerda que: “muchos médicos conocen la enfermedad solo por los libros de texto. Pero antes de que se desarrollase una vacuna a principios de los años 40, la difteria era uno de los grandes horrores de la infancia. En un año en la década de 1930, cuando mis padres estaban en el instituto, mató a más de 3000 jóvenes estadounidenses. Hoy en día, ha vuelto a matar a niños en Venezuela, el Yemen y otras zonas donde la crisis política y social ha interrumpido la administración de la vacuna”. 

Según refiere el autor, Paul Offit [5] trae a la memoria la terrible epiglotitis, las meningitis, neumonías y sepsis casusadas por el Hib, todas con una elevada mortalidad y frecuencia de secuelas, que eran frecuentes hace unas pocas décadas y que han sido literalmente barridas por la vacuna conjugada (fue la primera vacuna conjugada y su éxito impulsó el desarrollo de otras con similar tecnología). Los médicos jóvenes y de edad media probablemente no han llegado a atender a niños con estas patologías, afortunadamente. Respecto a la epiglotitis, Paul Offit recuerda que: “los niños con esta infección bacteriana llegaban a urgencias con tanta frecuencia que el hospital creó una sala oscura especial con una pecera para calmar a los niños, mientras un anestesista acudía a toda velocidad y un equipo quirúrgico se preparaba para operar [traqueostomía]. Si el niño se excitaba demasiado, corría el peligro de que la epiglotis hinchada e inflamada empezara a sufrir espasmos y bloqueara la tráquea”.

El reportaje de National Geographic se acompaña de una colección de fotografías muy impactantes con una breve descripción de la historia que encierra cada una de ellas. 

En fin, una gran lección de historia para los ciudadanos, los sanitarios, salubristas, gestores y administraciones sanitarias, que nunca se debería olvidar.

[1]

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Posdatas

  • En España, la vacuna conjugada frente al Hib se autorizó en 1994, y el primer calendario vacunal de la AEP, de 1995 [6], ya la incluyó a partir de los 2 meses de edad. Hasta 1998 fue ampliamente recomendada por los pediatras, aunque usada de forma variable, porque las familias habían de asumir su coste, y ello con la habitual reticencia de algunos estamentos oficiales, que acabaron reconociendo su extraordinario impacto y fue incluida en el calendario vacunal del Consejo Interterritorial del SNS de 1998, y completamente implantada a partir de entonces. 
  • Las siguientes imágenes de niños con polio se han obtenido de la prensa española (referencias originales clicando en las imágenes).

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