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El Consejo de Colegios de Médicos de Cataluña expedienta a varios médicos por desaconsejar las vacunas

14 diciembre 2016

La tendencia a cuestionar el valor, eficacia y seguridad de las vacunaciones sistemáticas se ha extendido en los últimos años a estratos sociales diversos de sociedades occidentales con altas coberturas de vacunación. Lamentablemente, se le ha sumado en algunas de ellas un cierto número de profesionales de la medicina, incluso como objetores activos. Tal situación requiere con creciente urgencia respuestas firmes avaladas por las evidencias científicas, más apremiantes si cabe para la propia clase médica. Aunque en España sigue siendo un problema minoritario, conviene contar con medios legales para evitarlo o  contrarrestarlo. En este sentido destaca la decisión del Consejo de Colegios de Médicos de Cataluña (CCMC) de expedientar [1] al menos a 4 médicos de la comunidad catalana por desaconsejarlas e incluso impartir charlas negando sus beneficios.

El fallecimiento por difteria de un niño no vacunado el pasado verano en Olot (Girona) impulsó a la Comisión de Deontología del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona (COMB) a publicar un documento sobre la actitud antivacunas de algunos profesionales. Después de lamentar la muerte de un niño por una enfermedad inmunoprevenible, lo desarrolla en varios puntos fundamentados en las evidencias científicas y las exigencias del Código Deontológico, que pueden sintetizarse en:

  • La eficacia de las vacunas sistemáticas es irrefutable, no susceptible de interpretaciones alternativas de base ideológica indemostrables.
  • Sus efectos secundarios más frecuentes son leves y muy excepcionales los más graves: maximizarlos y hablar de efectos secundarios a largo plazo no demostrados es desinformar y crear alarma social.
  • La libertad individual para la toma de decisiones debe cuestionarse cuando afecta a la salud de terceros, en este caso a menores de edad y, por extensión, a la seguridad del resto de la población.
  • Argumentaciones basadas en presuntos intereses económicos del entorno no invalidan  su eficacia, científicamente demostrada: acusar de ineptitud o corrupción a la clase médica crea alarma social y vulnera las normas de deontología.
  • Sería maleficencia no emplear todos los medios necesarios para preservar la salud de las personas, usando procedimientos, prescribiendo medicamentos o haciendo recomendaciones no basadas en la evidencia científica o en su eficacia clínica, aún contando con el consentimiento del paciente.
  • Considera finalmente que, en ausencia de una contraindicación justificada, esta actitud vulnera las normas del Código de Deontología del Consejo y puede conllevar la acusación [2] de mala praxis.

Tras  su valoración, el Consejo de Colegios de Médicos de Cataluña determinó expedientar automáticamente, a través de sus respectivas organizaciones, a los médicos que desaconsejen las vacunaciones sistemáticas.

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